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7 pistas para una tercera edad en la cresta de la ola

Encuestas, estudios sobre envejecimiento activo y calidad de vida, entrevistas con especialistas y el trato frecuente con personas senior: son muchas las fuentes que hay que consultar para enunciar lo que más nos favorece a los mayores de 65 años. Por suerte, son fuentes que manejamos habitualmente y que nos permiten proponer siete aspectos que aparecen repetidamente citados como importantes para los que ya peinamos canas. Son estos:

  1. Optimismo: ver las cosas con un cierto prisma de positividad ayuda siempre en la vida. Hay incluso estudios que vinculan a esta actitud vital a que las cosas nos vayan realmente mejor. En cualquier caso, no ver siempre el lado malo de las cosas y ponderar siempre lo que tenemos hace que pasemos mejor nuestros días.
  2. Asumir nuestra edad: y aprender a manejar la frustración que pueden causarnos los cambios en nuestro cuerpo que traen los años y vivir acorde a ellos. Por otro lado, aceptarse sin complejos es un largo aprendizaje, que podemos culminar en la edad madura. Lo que no significa resignarse o pensar que ya no estamos para según qué trotes. Siempre somos capaces de más de lo que pensamos, por más que nos cueste un poco más que antes.
  3. Mantener la curiosidad: no pensar que lo sabemos todo y darnos cuenta de que siempre podemos aprender nuevas cosas, abrirnos a nuevos entusiasmos, encontrar nuevas aficiones y sorprendernos con nuevos conocimientos. Las personas que tienen ese afán de aprender se manifiestan más satisfechas y suelen tener menos problemas de pérdida de memoria y deterioro neuronal.
  4. Contacto con la naturaleza: por muy distintos medios, sea paseando por parques, haciendo excursiones, bañándose en el mar, cuidando de nuestras flores o saliendo a hacer ejercicio. Pero es una constante que esa relación con el entorno natural sea apreciada y se cite como un elemento que proporciona calidad de vida.
  5. Vivir plenamente el presente: la vida es frágil y puede cambiar en un instante, por eso hay que aprovechar el aquí y el ahora, hacer las cosas que queramos hacer, decir lo que tengamos que decir y no consumirse en la preocupación por lo que el futuro traerá. Pero esto tiene también otra dimensión, es bonito recordar el pasado y pensar en los buenos viejos tiempos, pero el hoy está delante de nosotros y podemos seguir implicándonos en él, estar al día de lo que ocurre o participando de sus cambios. Que la edad no nos retire, al menos del todo, del mundanal ruido.
  6. Buen humor: no se trata solo de tomarse las cosas más en serio de lo que merecen o de ser agradable con los demás (lo que suele propiciar que lo sean con nosotros), sino de no irse nunca a la cama enfadado o disgustado, hacer balance de las cosas que hacen agradable la vida y recordar que no merece la pena que nadie nos quite la sonrisa si no hay algo muy grave que lo justifique.
  7. Conservar los afectos: buenas relaciones con el entorno familiar son motivo indudable de bienestar para quienes las tienen, pero no son las únicas que debemos atender, lazos fuertes de amistad y compañerismo son un bien incalculable para aquellos que llegan a la tercera edad con ellos intactos.

Foto: Google Imágenes

 

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