El peligro de la adicción a Internet

El vasto desarrollo que están teniendo las nuevas tecnologías en general, e Internet en particular, está creando nuevas patologías y adicciones entre sus usuarios. El tema ha llegado a preocupar, y mucho, a las autoridades, que ven en los adolescentes y niños un grupo de riesgo. Los seniors también pueden serlo, ya que cada vez están más ‘enganchados’ y disfrutan de más acciones encaminadas a evitar la llamada ‘brecha digital’.

La adicción a Internet, o al móvil, o a las videoconsolas empieza, como en todas las adicciones, cuando la persona deja de hacer su vida normal por estar conectado. Cuando deja de atender a sus responsabilidades por estar navegando, chateando u opinando en foros, descargando música, vídeos, jugando con el móvil o con la consola. Y como en todas las adicciones, existen distintos grados.

Tratar esta nueva adicción requiere acudir a expertos. Es el caso de la Agencia Antidroga de Madrid, que ha conseguido que un grupo de adolescentes disminuya su riesgo de desarrollar esta dependencia tecnológica. Según estudios recientes, el 47 por ciento de los menores de edad presentan síntomas de adicción a las nuevas tecnologías. Los casos graves suponen el 9%. Y los síntomas más claros son la abstinencia y la irritabilidad. El programa de la agencia está siendo un éxito y pronto ampliará su espectro.

Y es que hablamos de niños, pero ningún adulto es inmune a caer en esta adicción. Y los seniors tampoco. De hecho son más proclives, si cabe, ya que disponen de más tiempo libre que un adulto en plena vida laboral, lo que supone que pueden estar horas y horas saciando su dependencia.

Normalmente la adicción comienza cuando se frecuentan chats y sitios de encuentro. Pero sobre todo, en el caso de los varones, con sitios eróticos y pornográficos, que suponen un altísimo porcentaje de páginas en la World Wide Web. Según los expertos, frecuentar estos sitios a menudo provoca aislamiento en los usuarios. Este aislamiento lleva a dejar de atender, incluso, las necesidades más básicas, como comer o asearse.

Nuestro consejo es la autorregulación, es decir, la auto-imposición de un tiempo estimado que dedicamos a estar delante del ordenador como una rutina más en nuestras vidas, al igual que limitamos el tiempo que pasamos delante del televisor, o leyendo, o dando un paseo… Y sobre todo, si vemos que supone un problema real, acudir a especialistas.

 

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