El papel de la alimentación en la dependencia

La alimentación y por tanto la nutrición es uno de los aspectos que más se deterioran en el estado de los mayores, afectando a facultades básicas como la funcionalidad o incidiendo en el padecimiento de enfermedades cardiovasculares. Y es que a pesar de que se vive más, parece que este incremento de la expectativa de vida no va seguido de igual manera en la calidad de vida. Es decir, se vive más, pero no necesariamente mejor o al menos eso se desprende de dos estudios presentados en estos días.

El primero de estos trabajos aparece en la nueva publicación editada por la Sociedad Española de Medicina Geriátrica, Actualizaciones en aspectos básicos y clínicos del envejecimiento y la fragilidad, donde se recoge un dato significativo: Tres de cada cuatro ancianos españoles padecen sobrepeso u obesidad. Esta situación se deriva de los actuales hábitos de vida tan poco saludables como el sedentarismo o el abuso de comida precocinada, aspectos que influyen de manera negativa en la alimentación de los mayores, como afirma Leocadio Rodríguez Mañas, jefe del Servicio de Geriatría del Hospital Universitario de Getafe (Madrid), de manera que “se han disparado los niveles de obesidad en este colectivo”. Además, Rodríguez Mañas ha insistido en que “La existencia de sobrepeso y obesidad es especialmente preocupante en las personas mayores denominadas frágiles, en las que puede darse la denominada obesidad sarcopénica, donde confluyen un exceso de grasa y un déficit de masa muscular, dos condiciones fuertemente asociadas al deterioro funcional”, sin olvidar la incidencia sobre un mayor riego de padecer eventos cardiovasculares, cáncer y demencia.

También, en el transcurso del Máster Europeo en Alimentación, Nutrición y Metabolismo de la Universidad de Navarra, se ha dado a conocer un dato preocupante como el de que 58 por ciento de las personas mayores de 80 años en el área mediterránea no tienen niveles adecuados de vitamina D, según ha asegurado Salvador Zamora, catedrático de Fisiología de la Universidad de Murcia, durante la clausura de este máster, enmarcado en la cátedra Tomás Pascual-Universidad de Navarra. Zamora también ha explicado hecho hincapié en la necesidad de “medir esta vitamina a los mayores antes de decidir cualquier otra terapia o medicación, y ofrecer suplementos alimenticios que la contengan en caso de que sea necesario”, ya que hay que tener presente que el 73 por ciento de las personas mayores toma más de cinco medicamentos o fármacos al día y el 50 por ciento consume habitualmente antihipertensivos, antiinflamatorios o ansiolíticos, lo que afecta indiscutiblemente a la manera de metabolizar los alimentos.

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