Una televisión para todos

De acuerdo con la Ley Audiovisual vigente, los contenidos con alto grado de violencia y sexo sólo pueden emitirse entre la 1.00 y las 5.00 horas y de modo restringido, esto es, codificados o cualquier sistema que no sea en abierto para todos. Sin embargo, cada día los telespectadores pueden comprobar como esta limitación no se cumple para indignación de Asociaciones de Telespectadores, Defensor del Televidente, del menor y las propias familias españolas.

En la antesala de la aprobación de una nueva Ley General de la Comunicación Audiovisual, la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (CEAPA) ha pedido al Ejecutivo, en una carta dirigida a la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernandez de la Vega, que no permita a las operadoras de televisión “emitir en abierto contenidos que puedan perjudicar seriamente el desarrollo físico, moral y mental de los menores, como son la pornografía y la violencia gratuita”. Asimismo, CEAPA pide que se prohíba “la emisión en abierto de contenidos que atenten contra el sistema democrático de valores y, en particular, los que fomenten el odio o discriminación por razones de nacimiento, raza, sexo, religión, nacionalidad o cualquier otra circunstancia personal o social”. Una de sus propuestas es que los programas sobre juegos de azar sólo puedan ser ofrecidos al público entre la 01.00 y las 05.00.

Uno de los artículos del del anteproyecto de ley que prepara el Gobierno prohíbe emitir entre las 06.00 y las 22.00 contenidos perjudiciales para el menor, relacionados con la violencia gratuita, la pornografía y los programas dedicados exclusivamente a juegos de azar o apuestas, lo que, a juicio de esta confederación, permitiría emitir este tipo de contenidos a partir de las 22.00. Los contenidos audiovisuales calificados como “X” sólo podrán emitirse entre la 01.00 y las 05.00, según este anteproyecto de ley.

Sin embargo, para CEAPA, los poderes públicos son los encargados de velar por que en la programación televisiva, especialmente en las televisiones públicas, se reserve un porcentaje importante de contenidos a programas educativos y, en general, destinados a la mejora del nivel moral, ético y de formación de los menores.

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