Tumbas digitales

La utilización de los códigos QR se está popularizando a toda velocidad, aunque quienes no sean usuarios de teléfonos de última generación tal vez ni sepan de su existencia. Pues bien, estos códigos o etiquetas visuales, que se caracterizan por tener tres cuadrados en sus esquinas, deben su nombre -QR- a las sigas de la expresión inglesa “Quick Response” que en español significa “respuesta rápida”. Y es que, precisamente, ese era el objetivo de la empresa japonesa que los desarrolló; que una vez capturados transmitieran de forma rápida y eficaz toda la información.

Su utilización es muy sencilla, basta con descargarse en el Smartphone una aplicación que permita leerlos. Una vez instalada, será capaz de descifrar cualquiera de estas etiquetas, remitiéndonos de este modo a la información deseada. Por ejemplo, si encontramos un cartel de “se vende” en una ventana, con uno de estos códigos al lado, tan sólo tendremos que capturarlo con el móvil y al instante podremos ver más información sobre la venta; desde fotos de habitaciones, hasta características y precio: todo lo que el propietario haya decidido mostrarnos.

Tras esta breve introducción, no hace falta decir que las aplicaciones de esta tecnología pueden llegar a ser tan insólitas como infinitas. Una de las que más nos ha sorprendido llega desde Dinamarca, donde se está empezando a utilizar en las tumbas, como forma de conmemorar a los difuntos y de conservar latente su historia. Junto a la placa conmemorativa del enterramiento se sitúa el código QR, de tal forma que quienes se acerquen podrán capturarlo y acceder a su biografía o imágenes de su vida.

Una forma bonita de permanecer en la memoria de forma visual y accesible que nos demuestra, una vez más, las múltiples aplicaciones de las nuevas tecnologías en la vida cotidiana.

Comentarios

Deja un comentario