Uno de los artículos más leídos en la Red durante las últimas semanas ha sido el publicado el diario El País con el título “El último Tabú: sexo a partir de los 60”. No es que sea, realmente, muy revelador pero, sin embargo, trata un tema del que apenas se habla, un tema que parece olvidado o apartado intencionadamente, probablemente porque, como bien dice el título del texto, es un tema que todavía, para muchos, es tabú.
El sexo más allá de los 60 existe. Quienes han llegado a esta fantástica edad lo saben de buena tinta y no se avergüenzan de vivir con naturalidad uno de los mayores regalos que la Naturaleza ha dado a los hombres. Sin embargo, parece que las generaciones más jóvenes omiten u olvidan esta realidad; bien porque la consideran imposible o, peor, porque les parece de mal gusto tan sólo imaginarlo.
Está demostrado que tener unas relaciones sexuales saludables aumenta la felicidad y, según las encuestas, también la durabilidad de las parejas. Así las cosas, este tema, obviamente, preocupa a los mayores, como también queda patente en el paulatino aumento de consultas médicas que se realizan sobre este tema.
Llegados a este punto parece lógico preguntarse cómo nos afecta el olvido generalizado de la sociedad sobre el tema del sexo en la senectud. Pues bien, en primer lugar ha desembocado en un desconocimiento de nuestros mayores y de su salud sexual. Tanto es así que en la “Encuesta de salud sexual” del año 2009 ni siquiera se presta atención a los hábitos de los mayores de 65, una tremenda aberración teniendo en cuenta que el 60% de los mismos afirman tener relaciones sexuales al menos cuatro veces al mes. Del mismo modo, la medicina también parece obviar este asunto y durante operaciones de pacientes mayores, como la extirpación de útero, es muy corriente recortar la vagina de forma drástica impidiendo las relaciones sexuales.
Pero del mismo modo que la medicina yerra en este sentido, también ha abierto las puertas para que quienes quieran disfrutar plenamente del sexo, independientemente de su edad, puedan hacerlo. La viagra, las cremas y los comprimidos vaginales han conseguido que, salvando las distancias, sea al hilo de las diferentes etapas de la vida y son muchos quienes lo que más disfrutan y valoran es el cariño, la ternura, las caricias, los abrazos y otras formas de expresión sexual más allá de la penetración.
Sea como fuere, lo importante es el amor y el respeto y, ya de paso, no estaría mal que todos nos concienciáramos de que el sexo más allá de los sesenta además de existir es sano y necesario.









