Para contener una vida

Hace algunas semanas ya hablamos de las viviendas modulares o prefabricadas como una alternativa que cada vez va tomando mayor importancia a las construcciones ‘tradicionales’, dada su creciente calidad y variedad. Pero además existen otras opciones en las que el espacio en un principio no se concibe como una casa, sino para desarrollar otras funciones, aunque con un poco de imaginación se pueden convertir en un confortable hogar. Es el caso de los contenedores. Puede resultar increíble, pero la realidad es que con una superficie de 60 metros cuadrados y la comodidad de la superposición, los contenedores marítimos aparecen como una solución a la escasez y elevado precio de la vivienda.


 


Esta opción de dar a los contenedores un uso totalmente diferente al de su concepción inicial está incluso siendo adoptada por ayuntamientos como los de Mataró (Barcelona) o la localidad de Marrozos (A Coruña), aunque estas iniciativas, en comparación con otras desarrolladas en Europa, son pocas. Claros ejemplos son los casos como el de Salzburgo, donde Red Bull ha utilizado estos contenedores para ampliar sus oficinas. O el de Viena, en donde se utilizan como guardería o sede de empresas situadas en el aeropuerto. También la policía fronteriza alemana las utiliza como casetas en las fronteras entre los landers y el centro de Médicos Sin Fronteras en Pakistán está construido de esta manera. Un ejemplo más: Amsterdam. Allí se ha instalado todo un barrio realizado con 380 contenedores destinados a servir como viviendas para estudiantes en régimen de alquiler por unos 350 euros y cuentan con cocina, baño, conexión a Internet y TV.


 


Entre las ventajas de estos ‘pisos contenedores’ está su coste relativamente reducido, ya que se estima que el precio, excluyendo la cadena de producción y el coste del suelo, ronda los 300 / 400 euros por metro cuadrado. Otra de las ventajas de estas originales viviendas es la autonomía de cada uno de los bloques de hierro en el reciclaje y la posibilidad de recubrirlos con aislantes acústicos y térmicos. También hay que tener en cuenta el ahorro del “papeleo” que supone esta alternativa frente a la construcción de auténticas viviendas, puesto que el montaje de los contenedores sólo necesita un proyecto visado por el Colegio Oficial de Arquitectos y de una licencia de obras del ayuntamiento correspondiente. Tampoco hay que olvidar la cuestión de tiempo: En unas pocas semanas ya la podemos tener a nuestra disposición.


 


Entre las empresas que ya han vislumbrado el negocio está la gallega Arquitectura Asociados, que además de ser una de las primeras en lanzar los proyectos con contenedores marítimos, también ha decidido exportar la idea como viviendas de primera necesidad a otros países. Un paso más adelante es el que ha dado InfiNiski, una empresa con presencia en España y Chile que diseña y construye casas modernas con una peculiar y notoria característica a partir de contenedores de transporte, palets, acero, hierro y aluminio reciclado, raíles antiguos de ferrocarril, aislantes de celulosa reciclada, paneles OSB y maderas recuperadas.

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