Los riesgos de la eterna juventud

La aplicación de la toxina botulínica, también conocida como Bótox para su uso hospitalario y como Vistabel cuando es estético, en tratamientos de rejuvenecimiento parece haberse erigido en el antídoto para la eterna juventud. Este fármaco, que actúa paralizando temporalmente los músculos, si bien lleva décadas aplicándose en el tratamiento de enfermedades neurológicas, no ha sido hasta hace poco tiempo que se ha trasladado su uso a tratamientos estéticos. Puede que por ello, aún no estén bien definidos los límites de su uso. Al menos esa es la impresión que puede dar al ciudadano de a pie con la polémica que en los últimos días enfrenta a diferentes asociaciones médicas sobre la aplicación del Bótox.

El Consejo General de Colegios de Odontólogos y Estomatólogos denunciaba hace unas semanas la utilización irregular, cuando no ilegal, de esta toxina en algunos centros de estética para corregir, entre otros problemas, la sonrisa gingival. El único uso estético del bótox autorizado por el Ministerio de Sanidad es para la corrección de las arrugas del entrecejo. Por tanto, han solicitado que las autoridades sanitarias pongan límites a su uso en otras zonas como labios o patas de gallo pudiendo ser altamente peligrosas, tóxicas e incluso paralizantes temporalmente, como también se indica desde la Agencia Española de Medicamentos, además de no estar contrastado médicamente ni autorizado por las administraciones sanitarias (aunque hay que señalar una matización importante, ya que no autorizado no es sinónimo de prohibido).

Ante esta denuncia, la Clínica Planas, denunciada por este Colegio, se defendido de las acusaciones alegando que éstas se han realizado ”sin base médica, científica ni legal”. En cuanto al uso de bótox para corregir la sonrisa, desde esta clínica se asegura que aplican Vistabel, ”un producto basado en la toxina botulínica, específico para tratamientos estéticos” cuya aplicación en los músculos faciales “no está prohibida ni es ilegal” y matizan que la infiltración no se realiza en el labio, ”sino en el músculo elevador del labio superior y en ocasiones en el elevador del labio inferior”.

También la Sociedad Española de Medicina Estética (SEME) ha salido en defensa del uso estético del bótox a través de su presidenta la doctora Concha Obregón que ha negado que el uso de la toxina botulínica pueda producir la muerte, asegurando que el único problema que se puede producir puede ser debido a que se inyecte mal, y ”en este caso es transitorio y se debería a un problema en el músculo concreto donde se inyecto mal”. Asimismo, ha recordado que el bótox es un producto ”reversible” y ”seguro”, autorizado por la Agencia Española de Medicamentos, y del que se han realizado más de 3.000 estudios donde se recomienda su uso.

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