Cuidarnos sobre dos ruedas

Al pedalear ejercitamos casi todos los músculos del cuerpo, si, además, lo hacemos al aire libre, respiramos salud y relajamos la mente. Junto con la natación es, quizá, el ejercicio más completo y su práctica no requiere unas condiciones físicas especiales: el ritmo e intensidad lo marcamos nosotros en función de nuestras posibilidades físicas.

Es recomendable que, antes de disponernos a pedalear, realicemos ejercicios de calentamientos y, después, de estiramiento. Una vez sobre la bicicleta, con ropa deportiva y protección al menos en la cabeza, deberemos ir aumentando la intensidad del pedaleo y los tiempos gradualmente. Del mismo modo hay que hacerlo si realizamos este ejercicio en la bicicleta estática de casa.

Si queremos dar un paso más, en los gimnasios, se realizan diferentes actividades con la tradicional bicicleta estática, encaminados a trabajar intensamente diferentes partes del cuerpo. En estas clases la música juega un papel muy importante, ya que es ésta la que nos marcará el ritmo, haciendo que al mismo tiempo que trabajamos la musculatura nos divirtamos.

Entre los principales beneficios que nos aporta una sesión diaria de media hora de pedaleo está el desarrollo de los músculos de las piernas, glúteos; se elimina la rasa de pantorrillas y muslos; ‘engrasamos’ las articulaciones; aumentamos la capacidad de los pulmones; se desarrolla el funcionamiento del corazón, previniendo enfermedades cardiovasculares,… Asimismo, montar en bicicleta es uno de los ejercicios más recomendados por los especialistas para personas que sufren sobrepeso, combinándolo convenientemente con una dieta sana.

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