Clubs de cine

En 2011 el Club Silencio habría sus puertas en Paris. David Lynch, el vanguardista cineasta americano, estuvo detrás de su concepción y diseño de interiores. La inspiración era el local que él mismo había filmado en su película Mullholand Drive, sólo que en este caso se encuentra en la no menos frecuentada por la bohemia artística de todos los tiempos Rue de Montmartre. El local no sólo sirve copas, sino que acoge pases de cine, conciertos y otras actividades culturales, de las que sólo disfrutan en exclusiva los miembros del Club. Para ello, hay que abonar unos 800 € anuales. De lo contrario, no se puede entrar hasta las 12 de la noche y eso en el bienentendido de que algún miembro haya tenido la gentileza de ponernos en la lista de la puerta.
Incluso su misma web resulta un poco opaca y reserva el misterio del club para los no-miembros, aunque algunas fotos aparecidas en distintos medios nos permitan observar su interior.

No es, sin embargo, el único ejemplo de local felizmente inspirado en el séptimo arte. El Kovova Milk Bar de Manhattan trata de recrear el ambiente futurista y un poco desasosegante de su homónimo en la película de Stanley Kubrick La naranja mecánica. Un dramático esquematismo escénico, con claroscuros creados por fluorescentes de colores y los maniquíes característicos del film de Kubrick son algunos de los elementos que llaman la atención en este local que, además, también sirve cócteles Moloko. Aunque, claro está, sin las anfetaminas de los de celuloide.

Y no menos inquietante es franquear las puertas de los bares de HR Giger en Gruyeres y Chur. El artista suizo, creador de toda la imaginería de la película Alien, es el inspirador de este local cuyo suelo grabado, sillas, techo y otros detalles evocan los motivos y formas de la terrorífica civilización extraterrestre de la famosa saga de ciencia ficción.

Aunque probablemente, y ya es mérito después de lo visto, el bar más original con conexiones con el séptimo arte sea el Red Sea Star en el extremo sur de Israel que toca con el Mar Rojo. Situado en una plataforma de observación submarina bajo las aguas, todo en esta taberna se inspira en formas de criaturas marinas: los pilares son pepinos de mar, los taburetes son medusas y los pasamanos tienen textura de alga. El referente: la cantina del Nautilus del Capitán Nemo que aparecía en la versión clásica de 20.000 leguas de viaje submarino.

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