Para mantener nuestro medio ambiente en las mejores condiciones posibles es fundamental el reciclar los residuos que generamos, algo en lo que debemos participar cada uno de nosotros desde nuestros hogares.
Afortunadamente cada vez más, bien por concienciación social, bien por la presión de las administraciones a través de campañas e incluso sanciones monetarias, cada vez vamos reciclando más y mejor. El pasado 2010 en España se recicló el 65,9% los envases ligeros (plástico, briks, acero y aluminio) y de papel y cartón-1.214.727 millones de toneladas – puestos en el mercado, evitando que fueran a parar a los vertederos. Estas cifras suponen estar once puntos por encima de los objetivos de
En España es Ecoembres la organización, sin ánimo de lucro, que gestiona la recuperación y el reciclaje de los envases de plástico, las latas y los briks (contenedor amarillo) y los envases de cartón y papel (contenedor azul) en toda España) y según sus datos, el 83% de los ciudadanos afirma separar envases en sus hogares. Pero a pesar de la creciente implicación de los ciudadanos en el reciclaje, lo cierto es que aún queda mucho por hacer para reciclar más y sobre todo mejor, ya que el 22,9% de los residuos del contenedor amarillo y el 2% del contenedor verde son impropios, es decir, que arrojamos a ellos, de forma equivocada elementos que no deberíamos, perjudicando el sistema de recogida y reciclaje, y con ello el medio ambiente, la economía y la salud.
Paradójicamente, el hecho de que se depositen residuos inapropiados y de forma equivocada en los contenedores de reciclaje se debe a las buenas intenciones de los ciudadanos empeñados en reciclar, aunque no lo hacen adecuadamente, especialmente en lo que se refiere a los contenedores amarillos destinados a la recogida de envases ligeros (de plástico, latas y briks) y en el que erróneamente dejamos sobre todo perchas, juguetes, pequeños electrodomésticos, ropa, CD, cintas de video o audio, pañales o envases de otros materiales como cartón (cajas) o vidrio (tarros y botellas). Y es que estos errores los cometemos al considerar el contenedor amarillo como “el de los envases”, de manera que recibe envases de materiales muy diversos, o “el del plástico”, y por ello se deposita cualquier producto plástico que entre en el contenedor.
Parece que más claro tenemos lo que se debe y no se debe echar a los contenedores verdes, destinados a los envases de vidrio, ya que en ellos únicamente arrojamos un 2% de residuos impropios, en su mayoría tapones, cerámica, porcelana, vasos y copas de cristal y envases de medicamentos. En este caso no debemos olvidar que aunque lo que queramos reciclar sean vasos, botellas o copas, no deben ir a este contenedor verde si son de cerámica, porcelana o cristal. En estos casos los llevaremos a los puntos limpios. Igualmente, los envases de medicamentos, aunque sean de vidrio, van al contenedor propio de las farmacias.
Es importante que reciclemos correctamente, ya que los residuos impropios, al llegar a las plantas de tratamiento de residuo dificultan el trabajo en las plantas de selección y clasificación, llegando incluso a poder averiarlas y paralizarlas, haciendo el proceso más ineficaz, además de que al final los residuos impropios terminen en un vertedero.









