Si por algo se caracteriza nuestro país es por esa costumbre de disfrutar del aire libre, especialmente cuando llega el buen tiempo como el de estos días. De ahí el éxito de las terrazas, espacio protagonista en las calles en la época estival que ya tenemos encima. Pero también en nuestras casas podemos montarnos nuestro espacio al aire libre: terrazas grandes, pequeñas e incluso balcones, pueden ser nuestra bocanada de aire fresco particular.
Si somos alguno de esos afortunados de contar en nuestro piso o casa con una terraza más o menos amplia la cosa da más juego, para que engañarnos. En primer lugar podremos disfrutar de un cómodo sofá, preferiblemente en tonos ‘sufridos’, ya que hay que tener en cuenta que va a estar constantemente a la intemperie, aunque evitaremos el negro o el azul oscuro, que los decolora el sol más fácilmente. Podremos optar por uno de estilo minimalista al que poder dar un toque de color a base de cojines en tonos flúor, como marca la tendencia de este año. Los pequeños toques para hacer de este espacio un ambiente ‘chill out’ los daremos distribuyendo algunas velas y plantas con las que lograremos un aire íntimo y privado.

Otra alternativa es un estilo más ‘retro’, con asientos de bambú, mimbre o madera oscura que proporcionarán un aire étnico. Para iluminar, una guirnalda con bombillas orientales. También tienen cabida algún que otro elemento que por su textura o color nos recuerden la tierra, el campo, la naturaleza.
En el caso de que la terraza sea de pequeñas dimensiones o que se limite a un balcón, no se tiene por qué renunciar a disfrutar del espacio abierto de nuestra casa. En estos casos se optará por utilizar muebles más ‘ligeros’. Por ejemplo los de forja, que además de resultar livianos se adaptan a cualquier ambiente. También se pueden escoger muebles de rejilla muy setenteros. Además podemos sustituir el sofá por prácticas, aunque vistosas, sillas plegables o apilables, o bien por cojines o pufs. Tampoco la escasez de espacio nos debe impedir gozar de la belleza, frescor y sosiego que proporcionan las plantas. La solución es no cederles demasiado espacio, lo que se logrará si empleamos pequeñas macetas y jardineras colgantes, al igual que los farolillos y candelabros para las velas, que nunca deben faltar.

Por último, en cuanto a la vegetación que debemos emplear hay que tener en cuenta que es fundamental, aunque no debe entorpecer o restar comodidad. Podemos utilizar macetas con arbustos para dar más intimidad. Mientras que el colorido lo darán las flores. En cualquier caso siempre se elegirán aquellas especies resistentes al sol y a las corrientes de aire, a los cambios de temperatura para poder mantenerlas todo el año.









