Conseguir dar a nuestra casa ese toque hogareño, acogedor, depende casi siempre de pequeños detalles como las flores o los centros de plantas con los que además logramos introducir la naturaleza en nuestro espacio vital. Además, para ello no es necesario destinar demasiado dinero, lo que es importante en esta época de crisis. Una opción son las flores naturales secas, una fórmula que permite economizar por partida doble, ya que además de ser un método duradero, podemos recoger nosotros mismos la materia prima. Pero para dar un toque de originalidad a nuestros centros naturales, en lugar de plantas y flores podemos utilizar frutas. Con las frutas secas podemos ornamentar jarrones, centros, botes, etc. al tiempo que podemos utilizarlos para aromatizar armarios o las diferentes estancias de la casa. El proceso es sencillo, aunque para que el acabado tenga un aspecto ‘profesional’, debemos partir de frutas (y algunas verduras también) con consistencia como los melocotones, las naranjas o las manzanas. Una vez escogidas las piezas con las que queremos trabajar, las cortamos en rodajas no demasiado gruesas (entre 5 y Si nuestra paciencia no da para esperar tres días existe la posibilidad de acelerar el proceso de secado utilizando el microondas. Para ello colocaremos las rodajas de fruta en una bandeja y sobre papel absorbente y ponemos el microondas a máxima potencia durante tres minutos. Cambiamos el papel absorbente por uno nuevo y repetimos el proceso hasta que el papel quede seco y limpio. En lugar de presentar la fruta en rodajas es posible hacer la pieza entera, aunque una opción más económica es emplear las pieles, especialmente de los cítricos, de aroma intenso, como la naranja, la mandarina, limones y limas. Esta alternativa se ha utilizado desde antiguo para hacer bouquets y pelotas aromáticas, que se cuelgan en armarios o en del techo para aromatizar, especialmente si se mezclan con flores y maderas. Para esta opción las frutas se pelan en tiras largas y estrechas y las ponemos a secar en un horno caliente. Una vez secas, se cortan en pequeños trozos o se trituran, en función del aspecto que se quiera dar a la mezcla.









