Se armó el belén….

Ya llega la Navidad, momento propicio para reunir a la familia y recordar las navidades de nuestra infancia y juventud y de crear los futuros recuerdos de nuestros nietos. Y para ello nada mejor que las luces, adornos, plantas, etc., invadan nuestro hogar.


 


Comencemos por los dos leitmotiv centrales: el árbol de Navidad  y el belén o nacimiento. Más propio de los creyentes, y hasta hace poco más arraigado en el costumbrismo español que el árbol de Navidad,  es montar en estas fechas el belén o nacimiento, una representación cristiana del nacimiento de Jesús. La variedad en materiales es enorme, casi infinita: madera, arcilla, tela e incluso la versión infantil con plastilina. Lo mismo su tamaño: desde únicamente las figuras principales de José, María, el Niño y los Reyes Magos, hasta los montajes faraónicos en los que se reproducen diferentes escenas de un pueblo y sus habitantes alrededor de la escena principal del pesebre, permitiendo dar rienda suelta a  la imaginación (iglesia, río, castillo, labradores, pastores, lavanderas, comerciantes…..). Nuestro consejo es que si hay niños por medio utilicemos materiales resistentes, ya que las figuras son una tentación para los pequeños y sus juegos. Pero además podemos hacerles partícipes y que colaboren en la elaboración del belén con materiales como el fieltro, la mencionada plastilina o incluso sus muñecos de Playmobil. Otra opción es poner en marcha nuestra conciencia ecologista y hacer un belén ‘reciclado’.


 


En el caso del árbol, en los últimos años se ha convertido en  todo un icono de la moda y tendencias de todo tipo. Sin embargo, cosas de la crisis, este año lo más ‘fashion’ es utilizar elementos que ya anden por nuestra casa o que incluso podamos hacer nosotros mismos. ¿Por qué comprar el ‘tradicional’ (al menos en el mundo anglosajón reflejado en las películas) calcetín navideño? Podemos aprovechar calcetines de lana, especialmente de los más peques de la casa. Los pequeños peluches, especialmente si se tratan de animales como osos, renos…  Son otra opción junto con algunos pequeños juguetes y pompones de lana de diferentes colores. El toque natural lo podemos dar con esas piñas que podemos recoger en uno de nuestros paseos campestres y colgarlas bien al natural o pintadas, por ejemplo,  de rojo, dorado o plateado con un simple aerosol. Los mismos colores los podemos aplicar a los lazos que también podemos hacer nosotros mismos con telas o cintas. Y el toque más dulce lo podemos dar con galletas aprovechar las que se nos hayan quedado duras, piruletas y golosinas de colores vivos, especialmente rojos, verdes y blancos. Y en la base podemos poner las cajas de los regalos (los de verdad o simples cajas vacías….), o si lo prefieres envolver el pie con un gran trozo de papel o tela.

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