Hogares inteligentes y sostenibles


El origen del término domótica en los años ochenta no está completamente aclarado. Hay controversia entre los especialistas sobre si se acuñó como contracción de domus (casa, en latín) e informática, domus y robótica, o tal vez uniendo domus y automática.


En cualquier caso, la discusión no tiene gran trascendencia ya que cualquiera de los tres posibles orígenes describen bien en qué consiste lo que se ha dado en llamar domótica: la unión de arquitectura y tecnología para crear casas inteligentes.


Dentro del campo de la domótica, se distinguen tres tipos distintos de aplicaciones: Ahorro energético, confort, y accesibilidad.


Las aplicaciones de ahorro energético se refieren fundamentalmente a que la casa sea capaz de regular su consumo de energía de manera que sea lo más bajo posible. Métodos de ahorro incluyen el manejo automático de persianas, ventanas y cortinas; encendido inteligente de la calefacción o aire acondicionado; o el apagado autónomo de electrodomésticos. Para el confort del hogar, la domótica ofrece sistemas como el encendido y apagado automático de la iluminación de la vivienda, los elementos de climatización y el resto de aparatos de la casa.


Adicionalmente, es habitual que el usuario disponga de un punto de control desde el que poder programar todos los sistemas de la casa, e incluso controlarlos desde un lugar remoto. Por último, la domótica tiene múltiples aplicaciones destinadas a mejorar la accesibilidad, derivadas en gran parte de los elementos ya vistos. Una casa con un sistema de domótica se adapta a las particulares necesidades de personas enfermas o con movilidad reducida al eliminar gran parte de las operaciones que en una vivienda normal se han de realizar manualmente.


También existen sistemas de detección automática de emergencias médicas, de forma que la casa es capaz de pedir la ayuda necesaria para un inquilino impedido. Existen empresas especializadas en domótica en España desde hace al menos diez años. Recientemente, la entrada en el mercado de dispositivos que se comunican de forma inalámbrica permite que una vivienda pueda transformarse en inteligente con una inversión más reducida que la requerida anteriormente, cuando para esta transición era necesaria una reforma más seria.

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