Hace menos de un siglo, las mujeres todavía no se consideraban merecedoras de ‘privilegios’ tan fundamentales como el derecho a voto. Hoy, hemos avanzado mucho en materia de igualdad entre hombres y mujeres; aunque, como analizábamos hace unos días en esta misma sección del magazine de mayormente, todavía nos queda mucho por andar en asuntos de tan vital importancia hoy en día como la conciliación de la vida familiar con la vida laboral.
Las desigualdades más flagrantes todavía se siguen viendo en el ámbito laboral, una buena prueba de ello es que las mujeres cobran de media unos 5.300 euros menos al año que los hombres. En este sentido, las residentes en la capital tienen menos suerte, allí es donde se nota más la brecha, mientras que en otras Comunidades Autónomas, como Canarias, la desigualdad es notablemente menor.
En un día tan especial como hoy, cuando se celebra en todo el mundo el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, desde la redacción de mayormente también queremos elogiar la labor de todas esas mujeres que, desde diversos rincones del mundo, ponen su granito de arena para hacerse su merecido hueco en el ámbito laboral. Pero tampoco nos olvidamos de aquellas trabajan en casa; porque sabemos que no por ello trabajan menos y que su papel como madres, esposas, educadoras, cocineras y costureras es, sin duda, igual de importante en la forja de la sociedad del mañana.
Por último no queremos dejar de aludir a las “mujeres luna”, un término acuñado por el británico Rober Graves para referirse a aquellas ‘fénimas guerreras’ que, igual que en la mitología griega, luchan contra la discriminación en una sociedad que, muchas veces no se lo pone fácil. Un buen ejemplo de esta situación fue denunciado ayer por Pilar González, la candidata andalucista a la Alcaldía de Sevilla, quien puso de ejemplo para explicar esto la imposibilidad de acceder a una plaza de guardería estando en el paro y el reto de que una mujer encuentre un trabajo si no tiene guardería donde dejar a los niños.
Ironías a parte, debemos felicitarnos porque, al margen de las desigualdades, estamos en el camino correcto y nuestra sociedad parece que trabaja para conseguir un mundo en el que se valore a las mujeres tanto como merecen.









