La armonía de la luz y color

Más allá de la creencia o escepticismo que se pueda tener sobre la filosofía de  cómo los elementos de la naturaleza y su disposición puede influir en el ser humano, el Feng Shui, traducido literalmente ‘viento y agua’, ha acabado contando con una variante en el mundo de la arquitectura y de la decoración.


 


En definitiva este sistema ancestral de Feng Shui lo que pretende es ayudar a mejorar la vida usando las leyes del Cielo (astronomía) y la Tierra (geografía) para recibir el qi (o energía vital), cuyo flujo depende de la forma del espacio, su disposición y los cambios. La traslación de los principio del Feng Shui a la arquitectura se puede observar en edificios tan conocidos como el Banco de Inglaterra, el Museo Guggenheim de Nueva York o el Zhong Hedian de la ciudad prohibida de Pekín entre otros.


 


Por lo que a la distribución de las habitaciones, muebles y decoración se refiere, un hogar Feng Shui se caracteriza por separar las estancias dedicadas al trabajo de las de más relax. En la decoración Feng Shui hay que tener en cuenta todo lo referido a números, símbolos de animales y de los cinco elementos del Feng Shui –-tierra, fuego, agua metal y madera- para producir equilibrio y armonía en nuestro entorno. Pero por ahora dejaremos aparte este aspecto para una próxima ocasión y nos centraremos en otros dos aspectos básicos para hacer de nuestro hogar un espacio en el que impere el equilibrio, la armonía y la energía vital: los colores y la iluminación.


 


Fundamentales son los colores a la hora de lograr un ambiente que nos aporte energía positiva. De ellos dependen la percepción de amplitud, calidez….Es conveniente a la hora de escoger el color de una estancia, hacerlo en función de la actividad que tenemos prevista desarrollar en ella, decantándonos por tonos pasteles en dormitorios, para relajarse, y colores vivos si pensamos dedicarnos a una actividad creativa. La gama de los marrones (representación de seguridad y estabilidad) es ideal para zócalos y suelos, mientras que los tonos anaranjados iluminan y dan calidez a los ambientes oscuros; sin embargo, ni unos ni otros deben utilizarse en espacios de trabajo con exigencias creativas. Como no podía ser de otra manera, los colores son también representaciones de elementos naturales como el amarillo, el color de la luz del Sol, imprime nobleza y alegra e ilumina los ambientes de cocinas, antecocinas o lugares sombríos, aunque en espacios con exceso de luz excita el sistema nervioso. También  los ocres, los dorados y los amarillos claros son ideales para el salón, ya que imprimen tibieza. El azul, como representación del cielo es ideal en dormitorios, aunque si se trata de la habitación de un niño, es preferible el blanco, la energía yang, aunque conviene agregar algo de color oscuro y suave para introducir el yin.


 


En cuanto a la iluminación, según los principios del Feng Shui, no hay que diferencias entre la luz natural y la artificial. Ambas son energía, independientemente que sea la luz del sol, luz eléctrica, velas o lámparas de aceite, aunque lo que sí es importante es el combinar distintos tipos de luz, directas, indirectas, suaves y fuertes. Todas las fórmulas son válidas para transformar los ambientes y dar calidez y claridad. De nuevo el concepto central es el equilibrio de la energía, entre el yin (zonas claras y activas) y el yan (zonas más oscuras y pasivas). Además, dejando una luz encendida podremos fortalecer diferentes zonas de nuestra vida. Por ejemplo, si lo que nos interesa es la fama y la reputación, prenderemos una vela o lámpara roja, mientras que si lo que queremos activar es la zona de la familia y la salud, encenderemos velas de color verde o azul.


 


Tipos de luz. El único ‘veto’ que a este respecto hace el Feng Shui es a los tubos fluorescentes, que no son recomendables por emitir sólo una parte del espectro luminoso, siendo recomendable su sustitución por halógenos o bombillas incandescentes, que estimulas la energía qi al proporcionar una luz uniforme. Por otro lado también las lámparas de pie son ideales para los ambientes con techos bajos, al permitir que el qi ascienda a lo alto.


 


Dejamos aquí estas primeras pautas para hacer de nuestro hogar un espacio de energía positiva (equilibrada), quedando pendiente qué elementos decorativos de cada estancia y su disposición.

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