Todavía menos niños

Como ya hemos analizado en ocasiones anteriores, algunos de los problemas económicos de España podrían arreglarse con el incremento de la natalidad; un punto clave para poder sostener el pago de las pensiones a una población cada vez más envejecida. Durante los últimos diez años el crecimiento ha estado manteniéndose, en gran parte, gracias a la inmigración; pero, según los datos aportados por el INE esta semana, los extranjeros asentados en nuestro país parecen llevar el proceso de integración hasta sus máximas consecuencias y se están adaptando también a las costumbres españolas en materia de natalidad. Otras posibles causas del  parón de los nacimientos tienen que ver con el vacío generacional de los años 80 -que ha provocado que, en nuestros días, haya menos mujeres en edad de ser madres- y con el aborto, que facilita el crecimiento negativo en el índice de natalidad.

Por otro lado, no podemos olvidarnos de la crisis; la gente tiene miedo a perder el trabajo -si es que todavía lo conserva- cuenta con pocos medios y no quiere arriesgarse a tener hijos en un momento de total incertidumbre.  Las escasas de medidas de fomento de la natalidad y de ayuda a la maternidad de nuestro país -que en estas cuestiones se posiciona a la cola de Europa- tampoco mejoran la situación; máxime cuando las pocas que hay, desaparecen, como ha ocurrido con el “cheque bebé”.

Para la Federación de Familias Numerosas (FEFN) el descenso de la natalidad es un tema muy grave que el gobierno no está afrontando. Según palabras de la presidenta de la FEFN, en nuestro país “prácticamente no hay prestaciones familiares y las pocas que hay van a desaparecer en breve: el cheque-bebé, que desaparecerá en unos meses y la ayuda de 500 euros anuales por hijo menor de 5 años que tienen las familias con rentas bajas. En cuanto a poder disponer de una excedencia, al no ser remuneradas, es una medida poco real, porque supone dejar de percibir un sueldo y eso es algo que hoy, con miles de hogares con uno de sus miembros en paro, nadie se plantea”.
Según Holgado, la familia es la mejor solución para salir de la crisis: no sólo consume, sino que, además, aporta nuevos contribuyentes al engranaje económico del país.  La presidenta anuncia que si la protección y el fomento de la familia no se toma en serio, en poco tiempo habrá una persona en edad activa por cada dos dependientes; una situación que difícilmente sostendrá las pensiones de la generación del Baby-Boom (la población que actualmente se encuentra en un rango de edad de entre 30 y 45 años).

Habrá que analizar si durante los próximos años la tendencia continúa a la baja o el parón se debe únicamente a cuestiones económicas, si se antepone el deseo de tener hijos a las posibles dificultades que conlleve y si el gobierno cambia su postura actual y se decide a apostar por quienes serán el futuro de España.

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