La crisis económica no ha tardado en hacerse notar en los hogares españoles. No hablamos de la subida de la cesta de la compra o del Euribor que encarece aún más las hipotecas o la dificultad para lograr un crédito bancario, si no de cómo muchas familias se ven obligadas a pedir ayuda para sufragar las necesidades más básicas. Al menos, eso es lo que se desprende de los datos recogidos en el último informe de Cáritas de España de las ayudas demandadas a esta organización en el periodo de 2007 y el primer semestre de 2008.
De acuerdo con estas memorias, la crisis ha entrado de lleno en nuestro país afectando a millones de familias hasta hacer que crezca un 40% la demanda de ayuda, sobre todo, en las partidas destinadas a familia –principalmente para ayudas a la vivienda por impago de hipotecas, deudas de alquileres, embargos y desahucios; transportes y alimentos, peticiones que han crecido más de un 80% con respecto al mismo periodo del ejercicio anterior-, acogida, inmigrantes y empleo. Además, esta organización ha alertado sobre la aparición de nuevos perfiles que solicitan ayudas, fundamentalmente, hombres que se acaban de quedar sin trabajo en el sector de la construcción y la hostelería, las familias jóvenes con niños pequeños y las mujeres que están solas y tienen cargas familiares.
Los mayores tampoco parece que lo estemos pasando bien. Según esta organización, ha crecido considerablemente el número de mujeres mayores con pensiones no contributivas o mínimas que no pueden cubrir sus necesidades. De hecho, la mayor partida de dinero para ayudas de Cáritas fue dirigida a atender a mayores (30 millones).
A pesar de que aún no se han publicado todos los detalles de este Observatorio de la Realidad, del que se han avanzado datos generales para informar sobre la gravedad de la situación, desde Cáritas se atreven a aventurar que en los próximos meses estas cifras crecerán.
Cáritas se sufraga en un 61% por las aportaciones de entidades privadas y personas anónimas y sólo un 39% por ayudas pública.









