Vivir del cuento

Profesión romántica y bohemia donde las haya, los cuentacuentos es un oficio que, si bien no suele alcanzar materialmente para vivir, sí llena de satisfacción a quienes dedican su tiempo a narrar historias a personas de todas las edades. En España hay unas pocas de decenas de profesionales de los cuentos que recorren la geografía nacional entreteniendo e ilusionando.

Algunos se agrupan en pequeñas empresas, para estar más protegidos profesionalmente y aunar fuerzas por evitar la extinción de tan hermoso oficio. Éste es el caso del grupo vasco A la luz de las velas que lleva cerca de doce años ofreciendo ”cuentadas” a niños de 0 a 100 años durante al menos media o una hora. Otros, sin embargo, trabajan como autónomos, de manera completamente vocacional, durante sus horas libres, en las que se acercan a centros culturales y bibliotecas a hacer lo que más les gusta: hacer soñar a la gente.

En contra de lo que se pueda creer, la afición y oficio de cuentacuentos no solo requiere de ilusión, también de mucho trabajo y formación. Se debe aprender a hacer llegar diferentes estados de ánimo, sentimientos a través de entrenar la expresión corporal y facial, trabajando la voz, la presencia escénica y buscando, creando y desarrollando su repertorio.

Si bien estos trovadores modernos pueden ejercer su oficio en cualquier rincón y escenario posible, todo lo que necesita son sus historias, los principales clientes son las bibliotecas, centros escolares, aulas de cultura, y teatros y para un público no necesariamente infantil. De hecho, cada vez son más los adultos que se interesan por este espectáculo que, a base de reinventarse y adaptarse a los gustos de cada tiempo consigue sobrevivir.

Comentarios

Deja un comentario