Cumplir años y sentir que nuestro cuerpo cada día se levanta con un dolor nuevo por aquí y por allá parece todo uno. A pesar de que esto no tiene porqué ser así, lo cierto es que más del 14 por ciento de los europeos mayores de 65 años sufre el llamado ‘dolor crónico’, una cifra se estima que llegará hasta el 30 por ciento en 2060.
Se considera un dolor crónico el que se prolonga más de 3 ó 6 meses y que no remite con las terapias habituales para su control como las cirugías, los medicamentos, el reposo, la fisioterapia, etc., por lo que los especialistas consideran entonces que ya no es un síntoma, sino una enfermedad en sí que si no se controla no sólo se pierde calidad de vida, sino que puede llegar a generar depresión, aislamiento y otros problemas mayores. El dolor crónico no está necesariamente relacionado con los estímulos externos sino que se deriva de alteraciones estructurales y funcionales del sistema nervioso, por lo que es particularmente difícil de manejar desde el punto de vista terapéutico y social. Además, aunque en ocasiones se da un proceso natural de curación o se cuentan con de técnicas quirúrgicas correctivas, en la mayoría de los casos tan sólo cabe la posibilidad de un control sintomáticoque permita una adecuada calidad de vida.
Con esta composición se ha lanzado la campaña internacional ‘Change Pain’, avalada por la Federación Europea de Asociaciones para el Estudio del Dolor y por la Sociedad Española del Dolor. El objetivo principal de esta acción es el de concienciar a la comunidad sanitaria sobre las necesidades médicas no cubiertas en el tratamiento del dolor crónico intenso y desarrollar soluciones que mejoren la calidad de vida de los enfermos y mejorar la compresión de las necesidades de los pacientes con dolor crónico intenso y el abordaje a través de proyectos formativos y herramientas adecuadas para ello.
El Comité Internacional de Expertos de ‘Change Pain’ está formado por 21 expertos europeos en el tratamiento del dolor, y en los últimos dos años este grupo de expertos se ha reunido regularmente con el objetivo de analizar necesidades no cubiertas en el área del dolor crónico y para planificar la puesta en marcha de medidas que consigan un óptimo abordaje del dolor crónico intenso. De esta forma, más de 15.000 médicos de toda Europa han participado en el programa ‘Pain Education’ y realizado alguno de los tres módulos de formación a través de la web www.changepain.org. También se han llevado a cabo alrededor de 60 proyectos, entre los que se encuentra la nueva guía práctica ‘Acercándonos a un enfoque multidisciplinar en el abordaje del dolor’, que proporciona a los profesionales sanitarios una guía sobre cómo formar un equipo multidisciplinar.
Según el profesor Hans-Georg Kress, presidente de ‘Change Pain’, “El dolor frecuentemente no se diagnostica y por lo tanto, está infratratado”, especialmente en los individuos de edad avanzada ya que médicos y los propios mayores “tienden a creer que es normal padecer dolor a medida que nos hacemos mayores”. Otro hándicap a la hora de abordar el dolor crónico en pacientes longevos es el tratamiento, ya que estos suelen padecer más de una enfermedad para las que también pueden requerir medicación, con lo que aumenta la probabilidad de interacciones farmacológicas.









