La zona de Cataluña fue, dentro de la Península Ibérica, pionera en cuanto a la implantación y el desarrollo del Arte Románico; un estilo que, por otra parte, conserva allí una serie de peculiaridades y características que no se ven el resto de España. Esto se debe, principalmente, a que el foco de influencia bajo el que se desarrolla el románico catalán procede de la zona de Lombardía, en el Norte de Italia; donde se desarrolla un arte más estilizado que en el resto de Europa, todavía deudor de la arquitectura del Imperio Romano.
Barcelona, Gerona y el Norte de Lérida son los focos de mayor interés. Las construcciones que se conservan destacan por su sobria elegancia. Suelen ser de planta basilical -con una o tres naves- y estar cubiertas por bóvedas de cañón. Nunca faltan los ábsides en la cabecera y la decoración de tipo arquitectónico, con los llamados arcos y bandas lombardas, diseñados a partir de los pequeños sillares de piedra con los que se erigían estos templos. Destaca en sus exteriores un campanario externo de aspecto italianizante, mientras que los interiores campan a sus anchas algunas de las mejores joyas de la pintura románica que se conservan en el mundo.

Queremos recomendar especialmente las iglesias situadas en el Valle del Boí y el Valle de Arán, por el incomparable marco que las alberga: los Pirineos.
En el Boí, que ha sido declarado recientemente patrimonio de la humanidad, encontramos muestras arquitectónicas de inigualable calidad. San Clemente de Tahüll, Santa María de Taüll, Santa Eulalia de Eril la Vall y la Asunción de Coll son las más importantes. Entre ellas, destaca la primera, un ejemplo perfecto del arte que antes describíamos, donde los arcos y lesenas lombardas alcanzan quizá su apogeo en cuanto a belleza decorativa. Sus volúmenes encajan con armonía y su elevado campanario se pierde entre las nubes de la montaña ofreciendo al espectador una sobrecogedora imagen. Por comentar algo negativo del conjunto, debemos señalar que su impresionante retablo no puede ya verse en el interior del templo, si no que se exhibe en el Museo Nacional de Arte de Cataluña.

El Valle de Arán, por su parte, ofrece muestras de un románico más tardío que tiene más que ver con el apogeo de este estilo que con las influencias italianas que antes hemos señalado. Santa María de Artíes, la Iglesia de la Asunción de Santa María de Bossòst y la de San Miguel, en Vielha son los tres mejores ejemplos.
Un viaje a esta zona puede ser muy atractivo para amantes del arte y del esquí que, sin duda, encontrarán satisfechos tanto sus deseos deportivos como sus expectativas estéticas. La gastronomía tampoco defraudará y los acogedores alojamientos de montaña sin duda contribuirán a hacer de esta una escapada perfecta.









