Mirando al cielo

El día de hoy ha comenzado con un eclipse parcial de sol, a las 7:20 de la mañana (hora española). Si no lo ha visto, no se preocupe, porque en realidad sólo han podido disfrutar de este fenómeno los habitantes de África, la Antártida, Tasmania y Nueva Zelanda.

Los eclipses tal vez sean uno de los acontecimientos que más atraen a los observadores del cielo, tanto profesionales como amateurs y principiantes. Sin embargo, la bóveda celeste nos ofrece cada día una oportunidad de deleitarnos con su belleza, así que ¿por qué no dedicar parte de nuestro tiempo libre a mirar las estrellas y demás cuerpos dispersos por el espacio? Después de todo, nunca es tarde para empezar, y seguro que precisamente, que a estas alturas de la vida, el sueño no será uno de nuestros obstáculos en una noche de observación.

Para comenzar a observar el paisaje celeste no se precisa una preparación específica, y es posible disfrutar de la astronomía a un nivel muy modesto, y si nos enganchamos, ir progresando de nivel poco a poco.

Lo primero que tenemos que hacer es reunir un equipo mínimo. Empezaremos por lo que puede parecer menos evidente: el atuendo. Y es que si no llevamos la ropa y el calzado adecuados, especialmente en las fechas de más frío, no sólo no disfrutaremos de la observación, sino que haremos peligrar nuestra salud. Empezaremos por la cabeza y los pies, ya que son las extremidades por donde nuestro cuerpo pierde más calor. Así que nos haremos con unas buenas botas y calcetines que nos aíslen del frío y de la humedad. El calzado deberá ser impermeable,  transpirable y a ser posible forradas en su interior (una buena opción pueden ser unas botas de travesía). En cuanto a los calcetines, es aconsejable llevar más de un par: los internos pueden ser más finos, de nylon y encima unos de lana y mejor si son de los ‘altos’. En la cabeza, un buen gorro o buzo, bufanda y braga. Por último, los guantes:

A la hora de escoger la ropa, hay que procurar llevar también varias capas (dos o tres suelen bastar) para  evitar que el calor de nuestro cuerpo se pierda al tiempo que nos aislamos del frío. Pero atención, no debemos sudar…. Una buena opción es la ropa de montaña, prendas muy finas y que aíslan perfectamente del frío. No olvidar un buen anorak, no muy ajustado y que sea impermeable y con capacidad cortavientos.

Por lo que a los pantalones se refiere, como el resto: impermeables, ajustables y que transpiren, Nuevamente la opción de los de esquí o para montaña…

Pasemos ya a la parte ‘técnica’. No es tarea fácil elegir nuestro primertelescopio, n de hacer recomendaciones al respecto. Hay que tener presente que los telescopios baratos no dan buenos resultados y es contraproducente comprar uno de esas características a alguien para que se interese en la observación del universo, ya que obtendrá unos resultados que le decepcionarán. Evidentemente, tampoco es cuestión de comprarnos lo más de lo más y que luego lo dejemos arrinconado. Como referencia podemos establecer que los telescopios con mejores prestaciones están por encima de los 2.000 euros, aunque entre los 1.200 y 2.000 euros los telescopios ya se consideran muy interesantes. Par presupuestos más reducidos, destinando entre los 600 a 1.200 euros pueden adquirirse telescopios que ya permiten realizar observaciones de muchas especialidades. En cualquier caso, huir de los aparatos con un coste inferior a 600 euros y, si no estamos seguros de si esta actividad nos atraerá, es preferible no hacer un desembolso grande y comprar un telescopio sencillo y ya más adelante, si decidimos continuar, adquirir uno mayor y mejor.

En los comienzos es recomendable contar con el asesoramiento y la compañía de ‘entendidos’ Para ello podemos contactar con alguna de las asociaciones o agrupaciones astronómicas a las que podemos pedirles que nos dejen acompañarles o hacer alguno de los cursos que organizan en ocasiones y en las que podremos recopilar algo más de información para iniciar nuestro particular viaje al espacio exterior.

Comentarios

Deja un comentario