Los suaves caminos de agua

Si se deja volar la imaginación y uno se imagina montado en barco, lo más posible es que la mente le transporte a bordo de un galeón pirata por los mares de las Antillas o, si se ama el lujo y la tranquilidad, en un yate por el mediterráneo con todas las comodidades imaginables.

Sin embargo, existe otra navegación que, si bien sin la misma aureola aventurera o chic, cuenta también con su medida de romanticismo y con recreaciones artísticas tan intensas como la que le hizo Jean Vigo en L’Atalante, una de las grandes obras de la historia del cine. Hablamos, claro está, de la navegación fluvial, y muy especialmente de aquella que se hace en esas grandes y un poco vetustas barcazas que las más de las veces parecen estar ancoradas en los canales de ciudades como París o Ámsterdam y que parecen alojar permanentemente a sus tripulantes.

Lo que no siempre se sabe es que muchas de esas bohemias gabarras,  que ciertamente pueden hacer de casas flotantes para sus dueños, pueden alquilarse fácilmente, sin demasiados requisitos y por precios razonables, tanto a los propietarios para que nos hagan de guías y patrones como mucho más normalmente a empresas especializadas en su alquiler.

La navegación fluvial cuenta además con algunas ventajas sobre la marina. Descontando el menor riesgo y la seguridad de que la travesía siempre va a ser más o menos plácida, con la posibilidad de comer, charlar, leer o escuchar música sin un permanente balanceo, se puede disfrutar de la amenidad del paisaje por el que vamos a dejarnos llevar y de la posibilidad de amarrar en el mismo centro de hermosas ciudades por las que dar un paseo o en las que salir a cenar. Una forma muy original de irse de vacaciones, pero sin sacrificar totalmente el confort al encanto.

Realmente hay muchos tipos de embarcaciones disponibles, tanto en formato de hotel  como en opción de libre alquiler, así como lugares en los que contratar el servicio, aunque por su rica red de canales navegables y tradición de esta forma de existencia un poco nómada, tanto Inglaterra como Francia son excelentes elecciones para quien sienta curiosidad en hacer su bautismo acuático.

Uk Boat Hire o Waterways holidays nos facilitan la primera opción, con el valor añadido de mantener una flota clásica, con las tradicionales barcazas de madera pintada en vivos colores y el correspondiente gusto a otra época que conlleva. H2olidays, por su parte, facilita combinaciones principalmente por Francia, aunque también por otros países, si bien sus barcos para alquiler son ya maquinas modernas que quizás resten un poco de gracia a la historia. Y si la idea nos seduce, pero no queremos arriesgarnos a aburrirnos en trayectos demasiado largos, siempre podemos probar con cruceros de un día o de unas horas, como los que Canalboat cruise por el país de los canales por excelencia, Holanda, o incluso los pensados para comer con amigos en un escenario impagable tal y como ocurre con Floating boater y sus alquileres londinenses.

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