La copa más exquisita

Si alguien asiste a una cata profesional de vinos, será natural que repare en la estructura y matices del caldo, en su color y su bouquet y en todos los conceptos que se observan en esas ocasiones. Pero buena parte de tales apreciaciones vendrán facilitadas porque alguien se habrá preocupado antes de un detalle fundamental: la copa en la que se habrá servido el vino. Y existen muchas posibilidades de que esa copa pertenezca a la casa Riedel.

Los Riedel eran una estirpe radicada en los Sudetes bohemios, ese enclave que hasta la Segunda Guerra Mundial fue una avanzadilla de la cultura alemana en suelo checo. Y según sus propios registros, hacia mitades del siglo XVIII ya se habían especializado en la artesanía del vidrio que aún da fama a esa región centroeuropea. Pero esa larga dedicación no impidió que, tras el conflicto, la naciente Checoslovaquia socialista nacionalizara su fábrica y que por su origen germánico los Riedel encontraran más sensato emigrar. Así que trasladaron su negocio al Tirol austriaco para empezar una nueva aventura. Al frente de ella quedaron Walter Riedel y su hijo Claus Josef Riedel.

Y fue este Claus Josef quien sin desaprovechar los conocimientos ancestrales de producción atesorados por su familia dio una giro decisivo en su orientación. Su idea tan sencilla como genial era que un vaso no sólo debía desempeñar una función elemental o decorativa, sino que tenía que contribuir a sacar todo el partido a la bebida en él escanciada y potenciar sus cualidades. Despojada de ornatos insustanciales, adelgazando al máximo su vidrio y creando la forma más apta para conseguir la expresión plena de cada vino, la serie Sommeliers lanzada al mercado en 1973 se convirtió de inmediato en un referente enológico de primer orden. Los catadores de todo el mundo siguen reconociendo hoy su adecuación a los fines prefijados.

Hoy Riedel sigue trabajando codo con codo con bodegueros y expertos en la creación de copas que destaquen los valores armónicos del caldo, y tan solicitados son sus servicios que no siempre es fácil convencerles para que acepten un encargo. De hecho, disponer de un modelo construido ex profeso para un tipo de vino suele suponer el término final de un largo proceso de reconocimiento. Por ejemplo, las reservas de Rioja y Ribera del Duero y vinos de la variedad tempranillo son los únicos españoles que han recibido la deferencia de poseer una serie de la máxima categoría de la empresa austriaca.

Aunque ciertamente caros (una copa de Sommeliers puede rondar los 60 Euros), muchos aficionados han asumido que no tiene sentido gastar importantes sumas en vinos y licores de primera y luego escatimar en recipientes, privándose así de parte del goce que pueden proporcionar. La página web oficial permite acceder a toda la selección de la marca, así como a sus distribuidores en cada zona.

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