En busca del mito

Desde Invertness hasta Fort Augusta, el Lago Ness se extiende a lo largo de 39 kilómetros en lo que constituye la mayor masa de agua del Glan Glen; una falla de que atraviesa Escocia de sureste a noroeste, en una sucesión de lagos interconectados por ríos, hasta llegar al extremo norte, donde el río Ness desemboca en el Fiordo de Moray. Gran parte de estos ríos y lagos son navegables, formando parte del Canal Caledonio que, en un recorrido de cerca de 100 kilómetros, conecta la costa oriental de Escocia con su vertiente occidental.

Probablemente debería ser famoso por su extraordinaria belleza, sin embargo, el principal de sus reclamos es Nessie; este es el cariñoso apodo que locales y turistas le han puesto al monstruo legendario que supuestamente duerme bajo sus aguas que, por cierto, con una profundidad máxima de 226 metros, convierten a este lago en el más caudaloso de toda Inglaterra.

Fort Augustus, en el extremo sureste del lago, y Drumnadrochit, en pleno centro, son las dos poblaciones más propicias para visitarlo. De allí parten embarcaciones que surcan sus aguas, ofreciendo a los turistas la oportunidad de avistar a la criatura cuyo primer avistamiento data del año 565 d. C. Sin embargo, la existencia de Nessie no se popularizó hasta bien entrado el siglo XX cuando, coincidiendo con el estreno cinematográfico de King Kong, se vivió una suerte de “monstruo manía” a nivel mundial.

Más allá de los excepcionales paisajes y la existencia del legendario animal, merece la pena acercarse a avistar Cherry Island, un antiguoCrannog -islas artificiales de origen ancestral- que en su día estuvo fortificado, para más tarde convertirse, probablemente, en un pabellón de caza.

Coincidiendo con la celebración del “Año de la Escocia natural” y, a punto de celebrar la llegada de la primavera, parece un viaje exótico y bello, donde disfrutar de la naturaleza, el mundo rural y el de leyenda. Una combinación que, sin duda, no defraudará al visitante.

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