El aire que respiramos

Si bien ya era conocido que el aire de las grandes ciudades está contaminado, pocos podrían imaginar la cantidad y variedad de partículas en suspensión que entran en nuestro organismo cuando paseamos, o simplemente vivimos, en Madrid y Barcelona, por ejemplo.

Recientemente, científicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), del centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat) y del Instituto Catalán para la Investigación del Agua (Icra) han comprobado, a través de un nuevo método que mide en el ambiente el consumo de drogas por medio del análisis de las partículas en suspensión, que el aire de Madrid y Barcelona contiene hasta 17 componentes pertenecientes a cinco drogas diferentes: cocaína, anfetaminas, opiáceos, cannabinoides y ácido lisérgico.

Aunque especifican que los resultados no son representativos de todo el aire de las dos ciudades, porque se tomaron muestras en dos zonas muy concretas asociadas al consumo de drogas -la avenida Complutense en Madrid y la avenida Diagonal de Barcelona, ambas zonas universitarias-, dan una idea de los niveles de drogadicción en estos sitios aunque en ningún caso afectarían a la salud de sus ciudadanos del modo en que lo hace el consumo de estos estupefacientes.

Las conclusiones de este trabajo, publicado en la revista Analytical Chemistry, destacan que no suponen un riesgo para la salud la presencia de estas partículas en el aire o, al menos, de todos los elementos contaminantes que contiene, puede que sean los menos nocivos.

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