La historia artística y monumental de Comillas arranca a finales del siglo XIX, cuando D. Antonio López López, después de haber hecho fortuna en las Américas, comienza a invertir en esta Villa, hasta que –gracias a sus generosas aportaciones para sufragar la Guerra de Cuba- el Rey Alfonso XIII le otorga el título de Marqués de la misma. Comillas se convierte entonces en uno de los lugares predilectos de la familia real para el veraneo, poniéndola de moda entre los nobles y las clases más pudientes, quienes encontraban allí un clima suave en un marco natural incomparable.

Las obras arquitectónicas comienzan de la mano del primer Marqués, quien inicia los panteones y el palacio -ambos de estilo Neogótico- que serán terminados tras su muerte. Su hijo Don Claudio continúa su labor, ofreciendo al Papa el edificio universitario levantado por los Jesuitas y convirtiéndolo de este modo en Universidad Pontificia. Se trata de una construcción ecléctica de 1892, proyectada por Martorell y decorada por Luis Doménech y Montaner, en la que predomina el estilo gótico neo-mudéjar.

Aunque sin duda, una de las obras más famosas de la Villa es “El Capricho”, proyectado por nuestro arquitecto modernista más celebrado: Antonio Gaudí. Esta recoleta construcción fue la casa de veraneo de Máximo Díaz de Quijano, concuñado del Marqués, y sus alegres ladrillos recubiertos con cerámicas vidriadas en forma de girasol, se han convertido en todo un emblema de Comillas. En la actualidad el Capricho es uno de los mejores restaurantes de la ciudad; todo un placer disfrutar de una buena cena en un bellísimo edificio icónico de la arquitectura española.

Para muchos no es agradable la visita a un cementerio pero, en este caso, sin duda, merece la pena. El de Comillas fue reformado por Doménech y Montaner quien, respetando las ruinas de la antigua ermita gótica, realizó una intervención que respetaba y potenciaba el paisaje, decorando el espacio con pintorescos ornamentos modernistas que expresan a la perfección las solemnes sensaciones de eternidad, trascendencia y descanso.
Otros monumentos relacionados íntimamente con el modernismo, de imprescindible visita en esta Villa, son la Fuente de los Tres Caños, el Monumento al Marqués de Comillas, la Puerta del Moro, la Coteruca y el Hospital de Comillas. Bellezas artísticas que, sin duda, rivalizan con el marco natural que las acoge: verdes laderas situadas tras los Picos de Europa, a los pies del Cantábrico; todo un paraíso para los sentidos.









