Los amigos de la geografía

En el siglo XIX, con un espíritu ilustrado, pero también como apoyo de las empresas de expansión comercial y colonial, nacieron las sociedades geográficas. Su objetivo era cartografiar y difundir información de aquellos lugares y pueblos aun escasamente conocidos del planeta, así como servir de sostén y espacio de presentación para los exploradores que se internaban en territorios incógnitos.

Algunas de ellas, como la Royal Geographical Society británica o la National Geographic Society americana cobrarían fama mundial por la calidad de sus trabajos y de sus apadrinados. La primera daría respaldo a expediciones tan legendarias como las de Darwin, Burton, Shackelton o Stanley, mientras que la segunda empezó a publicar un boletín que hoy es la más importante revista mundial divulgativa del género.

España, pese al absoluto declive de su imperio, también se dotó en 1874 de una Sociedad Geográfica de Madrid que con posteriormente se engalanaría con el nombre de Real. Su actividad continua en nuestros tiempos y en su sede de la calle Monte Ezquina todavía ofrece cursos, conferencias, así como acceso a su notable fondo documental. Un ejercicio que se complementa con el de otras agrupaciones del mismo género, como el de la Societat Catalana de Geografia o las de los distintos colegios de geógrafos.

También, como proyecto alternativo, y con la intención de impulsar el conocimiento de esta matería entre los legos y dar una visión moderna y atractiva dela disciplina, en 1997 surgió la Sociedad Española de Geografía. Aunque su trabajo pueda parecer que se solape con el de las instituciones antes mencionadas, el dinamismo de sus promotores, su estupenda web y su acento en las modernas exploraciones hace comprender su oportunidad. Entre sus esfuerzos encontramos el de dar a conocer a fundamentales figuras ibéricas de la investigación geográfica, muchas veces injustamente oscurecidas por el descuido y la falta de aprecio a nuestros próceres que nos es tan propia.

Lo cierto es que, con todos estos recursos, quien no viaja, ni que sea en la imaginación, es porque no quiere.

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