A Pamplona hemos de ir…

Y llegó el 7 de julio, y con él, San Fermín. Siete días de encierros y fiesta en las calles de Pamplona. Miles de visitantes de todo el mundo venidos para conocer una de nuestras fiestas más internacionales. Cientos de personas estallaron en alegría al soltar el chupinazo, y hasta el próximo 14 de julio, en que a media noche se cante el Pobre de mí como despedida, la capital Navarra será todo júbilo y celebración.

Con siglos de historia los Sanfermines, una de las mejores celebraciones del mundo, junto a los Carnavales de Río de Janeiro y la Feria de la Cerveza de Munich, conquistaron al mundo gracias, entre otros, a Ernest Hemingway, apasionado de la Fiesta a la que dedicó una de sus obras. Esto ha hecho que al menos durante una semana al año Pamplona multiplique hasta por diez su población.

Más de millón y medio de personas se apuntan estos días a seguir y correr en los encierros, parte más conocida de la fiesta, que se celebran a primera hora de la mañana y culminan en la plaza de toros. Sin embrago, esta no es la única actividad que se realiza en estos días.

Se hacen coincidir tres tipos de celebraciones: los actos religiosos en honor a San Fermín, desde antes del siglo XII, a los que se une la del patrono de Pamplona San Saturnino –realmente su día es en noviembre pero se celebra en julio con San Fermín por contar con mejor tiempo-; las ferias comerciales y las corridas de toros, ambas tienen su origen en el siglo XIV.

Aquí el programa de SanFermines 2007.

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