Cuando esta incapacidad de dormir suficientemente, el insomnio o la mala calidad del sueño, se deben a molestias como dolor, quemazón, hormigueo o tirantez en las piernas que hace que quienes los sufren sientan la necesidad incontrolable de moverlas (ya que los síntomas se calman al mover las piernas, levantarse o caminar), puede significar que estamos ante un caso de SPI o Síndrome de Piernas Inquietas. Se trata de uno de los trastornos neurológicos más comunes, aunque poco conocido y mal diagnosticado, como informa la Sociedad Española de Neurología (SEN), a pesar de que la padece entorno al 5% de la población española, y de éste, hasta un 20% sufren una forma grave de la enfermedad. El SPI puede manifestarse a cualquier edad, aunque afecta especialmente a los mayores de 50 años (en su mayoría mujeres), que sufren los síntomas más frecuentemente y durante periodos de tiempo más largos, ya que la severidad el trastorno parece aumentar con la edad.
El SPI no pone en peligro la vida del paciente, aunque sus efectos en la calidad de vida por la falta de descanso en quienes padecen este síndrome -falta de concentración durante el día, afectación en la capacidad de trabajo y en la participación en actividades sociales y de ocio, así como cambios de humor que influyen en las relaciones personales- son devastadoras, física y emocionalmente.
Según se explica desde la SEN, en los últimos años se ha avanzado muchísimo en el tratamiento de la enfermedad, hasta el punto de que en la gran mayoría de los casos se pueden eliminar las molestias y por lo tanto, a los pocos días, los pacientes ven mejorado su descanso. Sin embargo, existen muchos casos sin diagnosticar por desconocimiento o por infravalorar los síntomas de la enfermedad, y puede trascurrir hasta más de 10 años hasta que se realiza un diagnóstico correcto, ya que en muchas ocasiones, a pesar de que los pacientes suelen buscar atención médica -generalmente por el insomnio que sufren – el desconocimiento que existe sobre este trastorno incluso entre los propios especialistas, es aún muy notable, y no es extraño que en ocasiones los síntomas se etiqueten como vasculares, llegando incluso a recomendar la safenectomía, o que se trate con benzodiacepinas, como si se tratase de un simple insomnio. Desde la SEN se pretende que la conmemoración del Día Mundial del Síndrome de las Piernas Inquietas este 23 de septiembre, debe servir para impulsar el conocimiento de esta enfermedad.
Las causas que originan el SPI aún no están claras, si bien las últimas investigaciones apuntan bien a un origen genético o como consecuencia de padecer anemia, Parkinson, diabetes, insuficiencia renal… Desde la SEN se aconseja acudir a la consulta de su neurólogo si se padecen los siguientes síntomas:
- Necesidad de mover las piernas, generalmente por sentir molestias.
- Inquietud motora en las extremidades inferiores.
- Los síntomas se intensifican durante el reposo y mejoran con el movimiento.
- Aparición o agravamiento de los síntomas por la tarde o noche.









