Un tratamiento helador

La crioterapia es la aplicación de frío sobre el organismo, provocando la vasoconstricción (reducción del aporte sanguíneo) del sistema circulatorio, lo que la convierte en un antiinflamatorio además de servir como analgésico y anestesia en casos de inflamaciones vasculares como jaquecas o migrañas, esguinces y torceduras diversas, etc. También es utilizada como técnica para eliminar tumoraciones en la piel (cáncer de piel) o en otros órganos (próstata, hígado o cerviz, entre otros), pecas poco estéticas, etc.

El tejido vivo, ya sea sano o enfermo, no puede tolerar las temperaturas extremadamente bajas, y muere cuando se le somete a ellas. En la crioterapia se aplica nitrógeno líquido o gas de argón a temperaturas extremadamente frías para destruir el tejido enfermo, utilizando para ello diferentes procedimientos dependiendo de la zona a tratar (en la superficie de la piel o en la profundidad del cuerpo).

En lo que llevamos referido la aplicación del frío se produce en zonas más o menos concretas, limitadas. Sin embargo se va expandiendo una modalidad de crioterapia, más cercana al ámbito de la estética, en el que se somete a la persona a muy bajas temperaturas que oscilan entre -110º C y -190º C durante un periodo de tiempo de entre 1 y 3 minutos. Para realizar este proceso se utiliza la criosauna, una cabina vertical que desprende una mezcla de nitrógeno helado y aires vaporizados, d forma que la sensación térmica no alcanza tales niveles extremos de frío, sino que se produce una impresión de frescura mientras se activan las llamadas “hormonas de bienestar”. En España es la clínica Cryosalud quien cuenta en exclusiva con estas criosaunas, ofreciendo esta técnica que proporciona una mejoría del sistema musculo esquelético (artritis, espondilitis, radiculitis) o enfermedades cutáneas (dermatitis atópica, eczema, psoriasis), aspectos a tener en cuenta con el paso de la edad.

Como explican desde Cryosalud, la aplicación de frío inmediato hace que nuestro organismo reaccione para mantener su temperatura corporal normal, y para ello reacciona quemando los azúcares simples situados en el plasma sanguíneo para poder nutrir adecuadamente a las células, además de mejorar la acción de la insulina. También con el frío circulación periférica cierra sus vasos y conduce la sangre al sistema profundo o visceral. Todo ello hace que se reactiven valores metabólicos que se pierden por el paso del tiempo –de ahí su especial interés para las personas mayores- mejorando los mecanismos de defensa, la circulación sanguínea y la salud en general.

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