La Blancanieves del siglo XXI

Parece que se están poniendo muy de moda las adaptaciones de clásicos infantiles contadas desde nuevas perspectivas. Si el año pasado la “Alicia” de Tim Burton reventaba las taquillas, ahora nos encontramos con “Blancanieves (Mirror, Mirror)” que, tras una semana en nuestros cines, ya se ha convertido en una de las más vistas.

Se trata de una adaptación del cuento de Blancanieves que, aunque mantiene los elementos tradicionales -la madrastra, lo enanitos, el príncipe, la manzana y el espejo- está totalmente adaptado al siglo XXI y dista mucho de la versión clásica de Disney que todos tenemos en la cabeza, aunque sí transmite los mismos valores que la primera versión.

En realidad, la película, nos cuenta la transformación de una niña en mujer que lucha por aquello que es justo. El personaje de la madrastra -excepcionalmente interpretado por Julia Roberts- tiene un punto de ironía que evita la visión clásica de la “mala malísima” que encontramos en el cuento tradicional. Los enanitos, por su parte, no trabajan en la mina y aparecen como “gigantes”, también en el sentido más literal de la palabra.

Un espectacular vestuario, que acompaña la cuidadísima puesta en escena y los efectos especiales, ponen la guinda a una película que, si bien acaba como en el cuento -con los protagonistas casados y “comiendo perdices”- nos sorprende con un desenlace muy interesante, en el que descubrimos que quien de verdad necesita ser salvado es el príncipe y no la princesa.

Una película para toda la familia, aunque no para los más pequeños, que sin duda merece la pena, aunque sólo sea por el divertidísimo baile de despedida al estilo Bollywood con el que culmina la cinta.

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