Y los de reproducción de música que muchos tenemos en casa son, de modo genérico, de alta fidelidad. Lo son porque este es un término que se ha situado a medio camino entre lo científico y lo mercadotécnico: se aplica indistintamente para designar a cualquier equipo con suficiente calidad como para reproducir de forma realista una grabación original y que, por tanto, abarca todo el espectro de audición humano (de 20Hz a 20KHz).
Sin embargo, esa simplificación no sólo resume brutalmente la apasionante aventura de la ingeniería de sonido del siglo XX (que quien ande interesado puede leer en su resumen wikipédico), sino que nivela una realidad muy diversa y que engloba alegremente las extendidas minicadenas de prestaciones modestas con equipos profesionales de calidades fuera de serie.
Quizás, en una época en que lo que prima son formatos de reproducción comprimidos como el Mp3, esas distinciones importen a pocos. Pero esos pocos son capaces de gastarse verdaderas fortunas en amplificadores de precisión y en altavoces de maderas selectas y membranas de alta sensibilidad. Y es que cuando uno, por auténtico interés en comprar o por ociosa curiosidad, se aparta de grandes almacenes y tiendas generalistas de electrónica y se adentra en el mundo de las altas gamas de la Hi-fi va de sorpresa en sorpresa.
La primera, de apercibirse que existe todo un continente oculto a los ojos de los legos de marcas invisibles fuera de estos circuitos y de especificaciones tan herméticas como las que indican cual es la potencia nominal de un altavoz, la compilancia de un tocadiscos o la distorsión de cruce de un amplificador. La segunda, de descubrir unas gamas de equipos, de auriculares y de grabaciones con una calidad acústica de tanta fidelidad y justeza que a muchos les costaría distinguirla de la de una actuación en directo. Y por último, de constatar que entre una cosa y la otra, un buen equipo cuesta todo lo que uno se quiera gastar en él. 5.000, 10.000, 50.000 Euros o lo que le apetezca.
Aunque realmente el precio no siempre es un indicativo infalible. Conceptos como diseño, prestigio de marca o política de tarifas funcionan en este campo igual que en cualquiera. A veces, bien elegido para adaptarse al entorno en el que se va instalar, con los componentes combinados de forma acertada y con una sabia búsqueda de las mejores relaciones calidad-precio, un equipo de clase media pueda dar muchas mejores prestaciones que uno de los llamados de referencia. Pero disponer de los equipos conocidos comoHigh End por los aficionados va a significar siempre rascarse el bolsillo. Para algunos, porque lo bueno se paga. Para muchos otros, en cambio, como producto de una espiral de sugestión comercial y esnobismo que lleva a gastar sumas insensatas en lo más exclusivo.
Y si eres ya un iniciado o quieres ver más de cerca de que va todo esto, la ocasión está a la vuelta de la esquina. Los próximos 3, 4 y 5 de Febrero tendrá lugar la feria elitexpo en el Hotel Auditorium de Madrid (entrada gratuita), con la presencia de casi todos los fabricantes y tiendas que son alguien en el restringido coto del Hi-fi de alta gama.









