En forma desde los pies

Con más o menos disciplina y frecuencia solemos plantearnos hacer algo de ejercicio para mantenernos en forma, pero raramente, por no decir un rotundo ‘nunca’, pensamos que también nuestros pies necesitan que los ejercitemos para mantenerlos en buenas condiciones, y en realidad también podemos y debemos activarlos, especialmente en edades más o menos avanzadas, ya que conforme envejecemos, la anatomía de los pies sufre modificaciones que a su vez implican cambios en el modo de los apoyos y de la marcha.

Así, con el paso de los años, se produce, una atrofia de las células fibroadiposas del talón que condiciona un apoyo superior al normal sobre el hueso calcáneo; una disminución de la movilidad de las articulaciones del metatarso y tarso, por los cambios degenerativos del cartílago; y una atrofia muscular. Los pies también pueden ser donde primero se manifiesten enfermedades osteoarticulares como, la gota, artrosis, artritis reumatoide; enfermedades cardiovasculares como, insuficiencia cardiaca; enfermedades endocrino-metabólicas como, insuficiencia renal crónica, hipotiroidismo, o diabetes mellitus, etc.

Para evitar o paliar situaciones como las descritas anteriormente podemos poner en práctica algunos sencillos ejercicios que apenas nos llevarán unos 10 minutos y que sin embargo, practicándolos a diario, nos harán evitar lesiones y molestias como dedos entumecidos o agarrotados, dolor de pies, etc.

  • Nos tumbaremos boca arriba y apoyaremos los pies de forma que nos queden libres para poder moverlos. Manteniendo el talón fijo, giraremos los pies hacia fuera al tiempo que separaremos los dedos todo lo que podamos. A continuación juntaremos los pies y a la vez colocaremos las plantas enfrentadas, mirándose una a la otra. Realizaremos 3 tandas de 15 giros, descansando 30 segundos entre serie y serie.
  • Colocaremos en el suelo una pequeña toalla o paño y con los dedos de los pies la agarraremos para acercarla a nosotros poco a poco y después volverla a su posición inicial. Haremos tres series de cinco repeticiones con medio minuto de descanso entre cada serie. Este ejercicio es posible realizarlo tanto de pié como sentado y sustituir la toalla por otro objeto como un lápiz, una canica.
  • Enrollaremos una toalla de modo que quede un tanto mullida y con una anchura suficiente para apoyar los pies. Caminaremos por la toalla, de extremo a extremo durante 30 segundos.
  • Subidos a un escalón, apoyaremos sólo la parte delantera del pie, dejando libre los talones y así poder elevarnos sobre las puntas para hacer flexiones y extensiones de tobillo, al tiempo que trabajamos los gemelos y reforzamos el arco plantar y la zona del talón de Aquiles.

Además de estos ejercicios, nuestros pies también agradecerán un buen masaje, realizándose siempre en dirección hacia el corazón, y empezando lo más lejos del mismo y por el pie derecho. Otra opción es caminar descalzos de cuando en cuando. Además debemos procurar prestar atención al calzado, procurando que sea cómodo, flexible y abierto y evitando los tacones y las punteras estrechas. Siguiendo estas pequeñas indicaciones lograremos tener unos pies más en forma que nos hagan mantenernos firmes.

Comentarios

Deja un comentario