Entre el 7 de abril y el 1 de mayo, puede verse en el Teatro Fernán Gómez de Madrid, una nueva interpretación del clásico teatral de Ibsen “Casa de Muñecas”. Con Silvia Marsó, Roberto Álvarez, Rosa Manteiga y Pep Munné en los papeles protagonistas -dirigidos por Amelia Ochandiano-; la obra promete sorprender, sobre todo gracias a la interpretación de Silvia Marsó, una de nuestras actrices más aclamadas, que sin duda sabrá mostrarnos la versión más “mediterránea” de la decida, pero distante y ensimismada, Nora.
Publicada en 1879, “Casa de Muñecas” es una de esas piezas teatrales que continúan de plena actualidad, quizá porque, desde la perspectiva del feminismo, a menudo se ha querido ver en ella un preludio de lo que estaba por venir. Sin embargo, la obra está bastante por encima de ese tópico y, aunque es innegable que versa sobre el papel de la mujer a finales del siglo XIX, también responde a un planteamiento social mucho más profundo. En ella se ponen en duda tanto la estructura familiar de la época, como los convencionalismos sociales que atan a los personajes y, en medio de este asfixiante marco, nos encontramos con la protagonista: Nora, una mujer que toma una decisión en un momento desesperado que, pese a constituir un sacrificio por el bien de la familia, termina desvinculándola de ésta. En este sentido, Ibsen también propone una reflexión sobre la importancia que tienen en nuestras vidas determinados gestos y sobre cómo nuestros actos pueden determinar nuestra vida.
Hay quienes opinan que con esta pieza se inaugura “el teatro de ideas”, un teatro agrio que refleja sin tapujos las realidades sociales y en el que las historias de amor ya no tienen por qué tener un final feliz. Este tipo de teatro, y para muchos esta obra en concreto, servirá de inspiración para muchos de los grandes dramaturgos del siglo XX, entre los que destacan George Bernard Shaw o Tenneese Williams.









