Ayer se cumplió el 148º aniversario del nacimiento de Joaquín Sorolla, uno de nuestros pintores más celebrados; y, coincidiendo con esta fecha, os proponemos sacar un rato de vuestro tiempo libre para disfrutar de uno de los museos con más encanto de la capital, el dedicado al famoso artista valenciano. Fue creado por deseo de la viuda de Sorolla, Clotilde García del Castillo, e inaugurado el 11 de junio de 1932, en la residencia madrileña del propio pintor, un palacete situado en plena calle General Martínez Campos.
La casa fue construida entre 1910 y 1911 y proyectada para albergar tanto la residencia de la familia como el estudio del pintor. La zona de trabajo estaba dividida en tres espacios encadenados y separada de las zonas de descanso y esparcimiento de los Sorolla. En la actualidad, en el museo se exhiben la mayor parte de los objetos reunidos por el pintor a lo largo de su vida, junto con el gran legado de pinturas, esculturas, cerámicas y dibujos del artista; la colección más amplia y representativa de su obra que se conserva, gracias a las generosas donaciones de su mujer y su hijo, así como a las inversiones hechas por el Estado Español para completarla, desde 1982 hasta nuestros días.
Sus pinturas se pueden visitar mediante un recorrido cronológico que nos propone un viaje a través de su etapa de formación (hasta 1888), la de consolidación (hasta 1899) -en la que destacan obras tan brillantes como “Cordeleros de Jávea” o “Una investigación”-, la de culminación y sus últimos años, en los que realiza algunas de sus piezas más famosas, como “La siesta” o “La bata rosa”.
Disfrutar de las pinceladas sueltas y brillantes de Sorolla, que tan bien han retratado el espíritu mediterráneo, es además muy barato. Las entradas tan sólo cuestan 3 euros; la de grupo, 1.5; y lo mejor de todo, las de pensionistas y jubilados son gratuitas. No hay excusas pues para disfrutar del tiempo libre celebrando el cumpleaños de uno de los más grandes genios españoles de la historia de arte.









