Han hecho falta más de cincuenta años para que esta joya de las letras -gracias a la que su creador, Boris Pasternak, obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 1958; galardón que, por otra parte, se vio obligado a rechazar a causa de la presión ejercida por el régimen soviético- haya sido traducida a nuestro idioma directamente desde el texto ruso original. Hasta el momento, la versión que se manejaba era la realizada a partir de la traducción del manuscrito primigenio al italiano, llevada a cabo en 1957 -año en que se escribió la obra- por Giangiacomo Feltrinelli; quien, vigilado por la KGB, tras haber sacado de Rusia el libro de contrabando, no tuvo tiempo para revisar detalladamente el texto.
Por suerte, gracias a Marta Rebón y a Ferrán Mateo, por fin podemos disfrutar de una traducción hecha directamente desde el original, que saca todo el partido de esta gran obra, devolviéndole la esencia de su esplendor. Publicada por Galaxia Gutemberg, constituye un paso más dentro de los esfuerzos que esta editorial está realizando en pos de revisar grandes clásicos, publicando nuevas versiones realizadas a partir de los textos originales.
El protagonista de la novela, el Doctor Yuri Andréievich Zhivago, vive durante las primeras décadas del siglo XX; por lo que se ve envuelto en la Primera Guerra Mundial, la Revolución de Octubre y el posterior gobierno bolchevique. Partiendo de esto, los acontecimientos históricos se narran en la novela al hilo de la perspectiva y la historia personal de Yuri y de Larisa, quien para muchos es realmente el personaje central del libro. En ambos se ejemplifica la tensión entre la Rusia novedosa y revolucionaria y la Rusia tradicional zarista; dos realidades que contrastan, pero en las que se repite el absurdo. Sin embargo, la obra está abierta a la esperanza, que se materializa en la hija de ambos, para quien existe un futuro donde poder construir sin olvidar lo aprendido en el pasado.
La película, es sin duda, uno de esos films que consiguen sobradamente estar a la altura del libro. Dirigida por David Lean y protagonizada por Omar Sharif, fue ganadora de cinco óscars en 1965 y, como curiosidad, vale la pena señalar que, en su mayoría, estuvo rodada entre Madrid y Soria. Perfecta ambientación y vestuario, exquisita música e interpretaciones magistrales de un reparto de lujo hacen de esta película un imprescindible en toda filmoteca que se precie.









