Parece que cada vez lo que más importa en cualquier objeto es su diseño y pocos tienen más autoridad en esta materia que las grandes firmas de moda que han logrado expandir más allá de la moda sus conceptos hasta casi cualquier objeto que se precie. Ya no son suficientes con perfumes, cosmética, complementos de todo tipo, joyería… Ahora le toca el turno a otro tipo de artículos de lujo, igualmente exclusivos, como yates, helicópteros… Bien mirado, poco debería extrañar este salto si se tiene en cuenta que al fin y al cabo la clientela es la misma.
El último en hacer su desembarco en el mundo de la naútica ha sido Gucci, que a unos meses, en el 2011, de cumplir su 90 aniversario, ha creado ‘su’ barco Aquariva by Gucci, un modelo que ha personalizado la directora creativa de la firma, Frida Giannini, que afirma que “El yate Riva es un símbolo del estilo de vida glamouroso que destella afectuosos recuerdos deLa Dolce Vita, una era de oro durante la cual Gucci y Riva despertaban el entusiasmo de la jet set internacional“. Precisamente el nuevo yate es el resultado de la colaboración entre la enseña de lujo y el fabricante italiano de yates Riva junto con el estudio de diseño de embarcaciones Officina Italiana Design, la compañía que diseñó el primer Aquariva en 2000.
La nueva creación de Gucci, presentada el pasado 22 de septiembre en la Fashion Week de Milan junto a la colección de Primavera-Verano 2011, tiene una eslora de 33 pies (10 metros), su casco es de fibra de vidrio y los detalles están pintados en el blanco brillante típico de Gucci, aunque la cabina del piloto, las cubiertas de paseo y la escotilla con toldo tienen un acabado de caoba barnizado de 20 capas. Además cuenta una caja de cambios electrónica con dos velocidades y doble motorización Yanmar de 380 caballos, con lo que puede alcanzar una velocidad de 41 nudos (76 kilómetros por hora) y una autonomía de 150 millas (240 kilómetros) a velocidad de crucero. Su precio es de 590.000 euros, pero como todo artículo exclusivo de alta gama que se precie, estará disponible por encargo a través de la red de representantes de Riva.
Hay que dejar claro que Gucci no navega solo en esta aventura. De hecho el pionero en hacerse a la mar fue Hermès, que lanzó su yate hace un año de la mano del fabricante de barcos con sede en Mónaco Wally, el WHY 58×38. Una embarcación de 38 metros de ancho y 58 de largo cuyo coste estaba entre los 90 y 100 millones de euros (su concepto y el de Gucci son radicalmente distintos). La casa francesa le siguió el diseñador libanés Elie Saab, que en febrero firmó con la sociedad Weyves Couture el diseño de tres megayates, llamados así porque superan los 35 metros de eslora.
Pero la historia no se queda aquí, sino que sigue con la conquista del espacio. Tanto Versace como Hermès tienen en el mercado helicópteros que llevan su impronta. Y Hermès, además, ha decorado el interior del coche Bugatti Veyron, cuyo precio asciende a 1,3 millones de euros. Y es que el objetivo de estas firmas no únicamente vender bolsos caros sino también todo un estilo de vida.









