Velazquez toma posiciones

En una visita al Museo de El Prado, aún más si se es primerizo, se impone un tiempo para dedicar a uno de sus principales (y más populares) protagonistas, Velázquez, especialmente ahora que la pinacoteca ha renovado y aumentado las salas dedicadas al pintor sevillano.

El Prado ha llevado a cabo una reordenación de la colección siguiendo un criterio cronológico y temático, de forma que la nueva distribución ahora queda en siete salas que reúnen las obras bajo los siguientes epígrafes:Velázquez y el Naturalismo (sala 10), Velázquez. El viaje a Italia (sala 11), Velázquez. El retrato real (sala 12), Velázquez. Pintura religiosa(sala 14), Velázquez. Enanos y bufones (sala 15), Velázquez. Pintura mitológica (sala 15ª) y Velázquez. La guerra (sala 27). La gran sala basilical también ha protagonizado algunos cambios (ahora acoge en exclusiva ‘El retrato real’), aunque sigue estando presidida por Las Meninas.

También hay que destacar el cambio de ubicación de Las hilanderas, situada ahora en una sala (contigua a la basilical) con un montaje especial que recupera la obra a su tamaño original.  La rendición de Breda es otra de las pinturas que ha visto cambiar su ubicación, que junto con otros cuadros de Velázquez  dedicados al tema de ‘La guerra’, ocupa ahora el corazón de la gran galería central del Museo.

     

Además de los cambios de distribución de la colección, se ha sometido a las salas a una metamorfosis que incluye una mejor iluminación y la sustitución de los tres entelados de las paredes por pintura de un único tono.

Estas transformaciones han conseguido que la colección de Velázquez cuente con una mayor superficie expositiva y disponga de un espacio más adecuado a su variedad y características. Lo que no ha cambiado es el hecho de que Velázquez, va a seguir siendo el eje que articule la disposición de las colecciones de la planta principal del Museo.

El siguiente paso va a ser la expansión hacia el norte y el oeste para permitir  enlazar de una manera orgánica la pintura de Velázquez con el discurso sobre la tradición colorista veneciana y flamenca que articulará la galería central, y con el discurso sobre la pintura española del Siglo de Oro que se formará en las salas interiores, paralelas a ésta.

Todos estos cambios han venido de la mano de la ampliación arquitectónica del Museo del Prado, asociado a su vez al proyecto de  incorporación de nuevos espacios para la exhibición de la colección permanente, adecuación de los ya existentes y una nueva disposición de ésta. Todo un proceso que comenzó con la ubicación de la colección de esculturas de los Leoni en el claustro, continuó con la apertura de las salas dedicadas al siglo XIX, y que ha tenido como último paso, de momento, la reciente apertura al público de los espacios que acogen la pintura española de la Edad Media y el Renacimiento.

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