Un año más, el mes de febrero se llena de color y vida artística gracias a la inauguración de la polémica feria de arte contemporáneo ARCO MADRID. Desde que Lourdes Fernández tomara las riendas organizativas del acontecimiento, cada año, los medios de comunicación nos sorprenden con nuevos incidentes en torno al evento; galerías de toda la vida que no son admitidas, eventos paralelos creados por las rechazadas y, lo último, problemas entre el comité organizativo de ARCO e IFEMA, el recinto ferial donde se desarrolla este encuentro artístico que, este año, en vez de tener a un país invitado, tiene a la ciudad de Los Ángeles como tal. Polémicas a parte, en la feria , que se podrá visitar entre los días 17 y 20 de febrero, se muestra una estudiada selección de piezas que van desde la más rabiosa actualidad -dentro de la que destacan los artistas asiáticos y latinoamericanos, cada vez más en boga- hasta los clásicos de arte contemporáneo y las vanguardias históricas.
De forma paralela tienen lugar otras tres ferias: Art Madrid, en el Pabellón de Cristal de la Casa de Campo; DEARTE, en el Palacio de Exposiciones y Congresos del Paseo de la Castellana; y por último este año se ha presentado, en La Lonja y la Nave de Terneras de la Junta Municipal del Distrito de Arganzuela, el proyecto Just Madrid, una innovadora propuesta que se centra exclusivamente en la creación independiente.
Por otra parte, la semana pasada abrió sus puertas en CaixaForum Madrid la que, sin duda, será una de las grandes exposiciones de esta temporada: una gran muestra dedicada a Miquel Barceló que repasa su quehacer artístico entre 1983 y 2009. “Miquel Barceló 1983-2009. La solitude organisative” nos brinda la oportunidad de conocer a fondo la evolución de la obra del mallorquín, a través de algunas de sus obras maestras. Llama la atención de los viandantes del Paseo del Prado el Gran Elefant Dret (2009), una escultura de grandes proporciones sita en la explanada de acceso al museo, con la que el artista está muy interesado que los visitantes se fotografíen. Cerámicas, gouaches, óleos, esculturas, dibujos, carteles, cuadernos de viaje y libros nos ayudan a comprender el exótico universo artístico de Barceló y su curiosa expresión estética, siempre a medio camino entre el abigarramiento barroco y la ausencia minimal.
Para los más perezosos, aquellos a los que les cuesta acudir a los museos o que se niegan a pagar los precios de entrada a las ferias, también encontramos propuestas. La más interesante es Madrid Abierto, un programa de intervenciones artísticas urbanas por la capital, que también tiene lugar todos los meses de febrero. Parece, pues, que no hay excusas para disfrutar de la creación actual, aunque sea dando un agradable paseo, durante lo que podría denominarse como el mes artístico por excelencia.









