Un raro diamante azul de 7.03 quilates ha sido vendido por la casa de subastas Sotheby`s esta semana en Ginebra por la asombrosa cantidad de 10.5 millones de francos suizos (6,8 millones de euros). A pesar de la cantidad de piedras preciosas que cada año se llevan a subasta, ésta es uno de los pocos diamantes de este tipo que existen y, al contrario que su tamaño, ha alcanzado el precio más alto por una joya.
El diamante, que no tiene nombre –derecho que también tiene su comprador- había sido valorado por el Instituto Gemológico de América con la nota más alta posible por su azul translúcido. Un equipo dirigido por el experto en el tratamiento de diamantes Gary Monnickendam tardó seis semanas en cortar y pulir la piedra que había sido descubierta en 2008 en la famosa mina sudafricana de Cullinan y que ahora se ha convertido en la más cara vendida nunca en una puja.
La joya subastada, “se encuentra probablemente entre los diamantes azules más importantes que he tenido el privilegio de ofrecer en subastas durante mi carrera”, ha dicho el presidente del departamento de alta joyería de Sotheby’s en Europa y Oriente Medio, David Bennett. Ésta va incrustada en un anillo muy sencillo y ahora pertenece a un pujador anónimo que realizó su oferta por teléfono. Hasta hoy, el récord del precio más alto pagado por una pieza similar lo ostentaba otro diamante azul de 6,04 quilates, vendido en Hong Kong por la misma casa de subastas en otoño de 2007 por cerca de 8 millones de dólares (5,8 millones de euros).









