Xavier de Maistre nació en una familia de aristócratas saboyanos que nunca aceptó la integración de sus estados a Francia y que abominó de las ideas ilustradas y revolucionarias hasta la muerte. Hermano del famoso filósofo reaccionario Joseph de Maistre, Xavier escogió la carrera de las armas, vivió una vida azarosa y sus correrías por la Europa del cambio del siglo XVIII al XIX servirían para fornecer la más pintoresca de las biografías.
Pero, paradójicamente, ha pasado a la historia de la literatura por una deliciosa obrita que sin vanaglorias ni enormidades expresivas eleva a la máxima expresión el gusto por la divagación, la ensoñación gratuita y el libre fantaseo.
Las circunstancias de su escritura ayudan a comprender su contenido. Como buen caballero, Maistre tenía su honor muy al punto y no le quedó más remedio que batirse en duelo para enjuagar una ofensa padecida durante su estancia en Turín. Sometido por ello a arresto domiciliario durante seis semanas, decidió acometer la fuga simbólica de papel que llevará el explícito título de Viaje alrededor de mi cuarto.
En la tradición de Lawrence Sterne, Maistre es un narrador ameno e ingenioso, suavemente irónico pero casi siempre bonhomioso que busca pasar un rato ameno y hacérselo pasar con él al lector. La particularidad de su tan conseguida intentona reside en conseguir que la exploración de su alcoba se convierta en una aventura tan apasionante y variada como si hubiese acometido una odisea por lejanos horizontes.
Con una envidiable ligereza y un estilo depurado, su divertimento pasa por hacer memoria de su amada, contar sus hábitos, seguir la conformación de su cuarto y la disposición de sus objetos, entregarse a disquisiciones filosóficas o asomarse a su espejo como a una fuente maravillosa que le devuelve misteriosos reflejos. Y sobre todo, como parodia y réplica de los grandes viajes naturalistas, busca redescubrir al hombre como objeto de atención a la vez que refuta su cautiverio del que, gracias a su espíritu e imaginación, sale fortalecido.
Sin embargo, el deleite esencial de este encantador librito resiste a cualquier recensión y sólo se libera con su gratísima lectura. Quien se anime y no lea en francés, puede hacerse con la excelente versión ilustrada que publicó la Editorial Funambulista o, si lo prefiere, con la traducción catalana de la editorial Universitat de València. Un acierto casi seguro.









